jueves, 23 de abril de 2009

Hoy, como ayer, seguimos diciendo No al ALCA, no a la Deuda y no a la militarización

Declaración del MOSIP ante V Cumbre de las Américas, Trinidad y Tobago, abril de 2009


Hoy, como ayer, seguimos diciendo No al ALCA, no a la Deuda y no a la militarización



Entre los días 17 y 19 de abril de 2009 veremos la realización de la V° Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago. Este nuevo encuentro de los 34 miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), que nuclea a todos los países del continente excepto Cuba, es el posterior al realizado en Mar del Plata en noviembre de 2005. Fue allí cuando, tras 11 años de negociaciones oficiales, por un lado, y de Cumbres de los Pueblos, por otro, pudimos finalmente enterrar el proyecto ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas) de liberalización comercial que sólo prometía hambre para los pueblos.


Pero el año 2009 parecería, a primera vista, marcar un contexto distinto al de 2005 para esta Cumbre de presidentes. Primero, no es George W. Bush quien está al mando del país más poderoso del continente, sino Barack Obama, quien ha aumentado su popularidad entre los activistas globales por su comunicado sobre el futuro cierre de la base de Guantánamo y de cierta flexibilización del férreo bloqueo a Cuba, así como la promesa del retiro de las tropas norteamericanas de Irak, entre otras cosas. Pero lo cierto es que bajo la presidencia de Obama sigue funcionando en nuestros mares regionales la IV° Flota de guerra de Estados Unidos; continúa asimismo el Plan Colombia y el normal desempeño de sus bases militares en la región, como en Paraguay. Esto muestra que EEUU sigue ejerciendo su rol de “patrulla” sobre el resto del continente, función que seguramente se repita en el nivel diplomático en la próxima Cumbre de la OEA.


Por otro lado, esta Cumbre se realiza en el marco de una fuerte crisis capitalista mundial, que ya está generando cientos de miles de nuevos desempleados en todo el globo, así como la apertura de un proceso de recesión económica que podría llevar años en revertirse. En este marco, los países que sostienen el doble discurso de defensa de la libre circulación de mercancías y capitales por un lado y, por otro, profundizan sus políticas proteccionistas de sus, ahora, “empresas nacionales”, además de insistir, con la exigencia de más libre comercio en la Organización Mundial de Comercio (OMC). El líder de esta organización, Pascal Lamy, hace malabares para tratar de cerrar la actual ronda de negociaciones (Ronda de Doha) y generar algún tipo de acuerdo que avance en ese sentido aperturista. En este contexto, el propio Obama había dicho al comenzar su mandato que frente a la crisis se debía volver al “compre nacional”, pero rápidamente tuvo que desdecirse a causa de las voces librecambistas que salieron al cruce de sus declaraciones.


En este contexto, la reciente cumbre del ampliado G-8, hoy devenido en G-20, en la ciudad de Londres fue presentada como la panacea para los dolores globales del capitalismo. La realidad es que nunca antes se desembolsó tanto dinero para preservar el sistema. El G-20 ha pretendido así preservar los intereses del capital concentrado, de las empresas multinacionales y de los grandes bancos, que ayer se oponían a la intervención de los Estados y hoy impulsan el rescate estatal de sus empresas y bancos privados. Una vez más los Estados se unen para salvar a las empresas y no a las personas que quedamos cada vez más a merced de los capitales.


Es en este marco de crisis regional e internacional que se realiza la V° Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago. Y nuevamente, el problema de la apertura comercial, la “seguridad continental” y la financierización del sistema, estará en la agenda de las discusiones, tal como ya lo vaticinan las conversaciones bilaterales entre EEUU y Brasil, y EEUU y Argentina. Estas tres cuestiones fueron la agenda de la IV Cumbre de Mar del Plata, y hoy sigue evidenciando que la respuesta a la crisis es con el sostenimiento de las políticas neoliberales del sistema claramente identificadas con el proyecto ALCA de hace cuatro años. La diferencia de fondo con la Cumbre de Mar del Plata es que la crisis capitalista ha acelerado los tiempos necesarios para las respuestas, que deben ser de transformación sistémica.


Por ello, en el marco de la necesidad de que esta crisis no la paguen los pueblos, exigimos que en la V° Cumbre de las Américas los gobiernos definan políticas de salvataje a los pueblos y no al sistema, el cual es responsable de un modelo productivo de explotación de los recursos naturales y los trabajadores, que pone en peligro la existencia misma de la humanidad, generando las cuatro grandes crisis mundiales, la Alimentaria, la Energética, del Agua y la Climática. Reafirmamos, asimismo, que la actual crisis es una oportunidad de salida hacia otro sistema y que ella se da en los proceso de Integración regional, muy particularmente en Nuestra América. Exigimos que los gobiernos redefinan el sistema financiero partiendo del No pago de la Deuda Externa odiosa, ilegal e ilegítima que agobia a los pueblos del Sur. Que se defina un acuerdo continental para terminar con todo enclave colonial, muy especialmente con las Malvinas, desmilitarizando Nuestra América, con el retiro de la IVº Flota, las bases militares y de toda fuerza extranjera de los países de nuestro continente. Que se defina el desmantelamiento del CIADI como forma de chantaje sobre las políticas económicas de nuestros pueblos. Que se resuelva el reconocimiento de la deuda histórica con los pueblos indígenas. Que los países del Sur reafirmen fortalecer su soberanía para avanzar en la Integración regional, generando en ella la necesaria transformación alternativa al sistema, poniendo urgencia en el desarrollo de un modelo productivo que garantice la soberanía alimentaria de nuestros pueblos. Que se garantice asimismo el acceso universal al Agua y la energía, que sea sustentable y así, no sólo detener el aumento del calentamiento global sino preservar y recuperar nuestro ambiente natural.


Pero entendemos que exigir estas respuestas no debe ser lo único que hagamos. Porque en definitiva, la discusión ya no puede pasar por la decisión de espacios institucionales funcionales al imperialismo como la OEA. Es tiempo de fortalecer nuestra movilización social y ofensiva política hacia la integración de los pueblos desde los pueblos, y aprovechar esta oportunidad que nos da la crisis para terminar con este sistema económico y social que destruye el planeta, contamina nuestras vidas e hipoteca el futuro, y nos considera sólo en tanto consumidores de mercancías superfluas y no sustentables, pero que son centrales para la valorización del capital. Por eso en el MOSIP seguimos sosteniendo la necesidad de profundizar la construcción autónoma desde los pueblos, desde donde podamos desarrollar nuestras propuestas de un mundo distinto, el cual cada día se vuelve más urgente.


En ese marco, debemos avanzar en el debate y la acción sobre el modelo de producción y consumo alternativo del que se está sosteniendo en la actualidad del capitalismo. Asimismo, debemos continuar la lucha en contra de las medidas de sujeción de nuestros pueblos a los designios del capital, tales como el pago de la deuda externa y la militarización del continente, como así también la criminalización de la pobreza y la judicialización de la protesta social, fundamental para avanzar en la construcción alternativa en un marco de libertad y respeto por la autodeterminación de los pueblos de la región. Todos estos temas conforman el cotidiano andar de los movimientos sociales, cuyo desafío en nuestras Cumbres de los Pueblos es lograr la unidad de acción para avanzar en la Integración de los pueblos de Nuestra América.


Movimiento por la Soberanía e Integración de los Pueblos (MOSIP)


info@sidelospueblos.org.ar

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