Agrietar el capitalismo. El hacer contra el trabajo
Autor: John Holloway | Ediciones Herramienta, Buenos Aires, Argentina, abril de 2011 | 336 páginas | ISBN 978-987-1505-19-7
Agrietar el capitalismo. El hacer contra el trabajo. Índice y presentación
Autor(es)
Holloway, John
Ediciones Herramienta, Buenos Aires, Argentina, abril de 2011,
336 páginas, ISBN: 978-987-1505-19-7
Presentación de los editores
Este nuevo libro de John Holloway se publica a diez años del movimiento insumiso que recorrió la Argentina a partir del 2001 que aceleró el desarrollo de los movimientos sociales nacidos de las luchas de los años noventa, facilitando el surgimiento de centenares de asambleas barriales en las principales ciudades de la Argentina y dando un nuevo impulso al desarrollo del movimiento de fábricas recuperadas por sus trabajadores. En estos diez años ese movimiento pasa por una ofensiva gubernamental centrada en la cooptación e institucionalización de esos núcleos, pero pese a ello la insumisión permanece latente y cuando reaparece la experiencia de organización horizontal se hace presente basando su funcionamiento en la autodeterminación, en la autonomía, rechazando toda organización verticalista y obviamente a las instituciones del Estado, los sindicatos, partidos, etcétera.
Esto estaba muy nítido en 2001 y de allí que su consigna central y común fuera el ya famoso: ¡Que se vayan todos! En aquel marco de movilización social publicamos en julio de 2002 el libro de John, Cambiar el mundo sin tomar el poder, que tuvo una amplia repercusión porque rechazaba la teoría estadocéntrica que sostiene que para cambiar el mundo se debe empezar por tomar del poder. Los fracasos del socialismo real obligaban a repensar otros caminos. La aparición del zapatismo en la escena de la lucha de clases, del feminismo, de la lucha antiglobalización, las experiencias de las movilizaciones de los pueblos de Europa oriental, y muchas otras indicaban que la lucha de los oprimidos no cesaba y abría nuevos rumbos, se formaban y se desarrollaban verdaderas grietas en el capitalismo. El “caminando-preguntamos”, el “mandar- obedeciendo”, la horizontalidad, eran adoptados en las luchas y posibilitaban la construcción de espacios de diálogo y experimentación que permitieron avanzar en la incertidumbre reinante.
La aparición de Cambiar el mundo sin tomar el poder provocó un debate muy importante sobre los caminos de la revolución, debate que se refleja en la página web de la revista Herramienta (www.herramienta.com.ar) y en el libro Contra y más allá del capital.
Reflexiones a partir del debate sobre el libro “Cambiar el mundo sin tomar el poder” que en 2006 también coeditamos con la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
A diez años del 2001 Holloway nos convoca nuevamente a seguir profundizando el pensar y el actuar, en la resistencia cotidiana, en las luchas que a veces no se visualizan fácilmente, pero que están presentes como tensión en el propio proceso cotidiano del trabajo asalariado y que son parte de la revolución aquí y ahora.
Agrietar el capitalismo: el hacer contra el trabajo refleja las luchas y las resistencias que desde entonces se han venido desarrollando con todas sus vicisitudes. Diez años de aprendizaje de la lucha contra el capitalismo, que van desde las insurrecciones antigubernamentales, pasando por los levantamientos de los pueblos originarios
de toda América Latina, la resistencia a los planes de las multinacionales mineras como en Esquel, frente a la deforestación de la Amazonía, o a la contaminación ambiental como la lucha del pueblo y de la Asamblea de Gualeguaychú, y muchas otras más.
El panorama internacional del primer mes de 2011 destaca a dos luchas que siguen abriendo grietas en el capitalismo: la Asamblea Ciudadana de Magallanes como la expresión del pueblo movilizado en el sur de Chile provoca el primer hecho importante al frenar el aumento del gas decretado por el gobierno de Piñera y, más recientemente,
en el norte de África un proceso de movilización popular que empezó en Túnez, tuvo su continuidad en Egipto y se extiende y profundiza en el resto de los países árabes. Vemos agrietarse el capitalismo por la fuerza de la insumisión de los pueblos. Este libro, que abreva en estas luchas, trata de aprender de la propia realidad conjugando la teoría crítica del marxismo abierto en la propia praxis social que desafía las formulaciones académicas
y los textos sagrados.
Esta nueva obra de John Holloway se presenta en el décimo aniversario del 2001, como un preámbulo más para continuar reflexionando sobre los caminos de la revolución. Ediciones
Herramienta al ponerlo en manos de nuestros amigos y lectores, vuelve a sentir un escozor parecido a cuando años atrás publicamos Cambiar el mundo sin tomar el poder porque seguimos caminando y seguimos preguntando.
Buenos Aires, marzo de 2011
Prólogo del autor
¿Un prólogo para la edición argentina de Agrietar el capitalismo?
¿Qué puedo decir? Obvio.
Obvio porque el libro es la hija (sé que me van a decir que un libro tiene que ser hijo, no hija, pero ni modo, éste es hija) de una madre, de otro libro que se llama Cambiar el mundo sin tomar el poder (y no tomar el poder sin cambiar el mundo, como a veces se piensa). La hija es independiente, uno no tiene que conocer a la madre para conocer a la hija. Pero la relación hace más fácil escribir este prólogo argentino, porque fue en la Argentina que
Cambiar el mundo se volvió más que un libro, que se convirtió en el centro de un torbellino, fue ahí que se desató un debate mundial sobre el significado de la revolución y sobre si realmente se puede pensar en una revolución que no tenga como eje la toma del
poder estatal. (¡Qué absurda idea! Pero de eso se trata, la idea de que pueda haber un futuro para la humanidad ya se ha vuelto absurda.)
¿Por qué en la Argentina? Por los tiempos, por supuesto. El libro se publicó en 2002, tiempo de esperanza, tiempo de locura. No solamente por el momento: también por el entusiasmo de Néstor López y todos los compañeros de Herramienta que hicieron
tanto para estimular el pensamiento y el debate. Y también por los argentinos, claro, con su combinación única de compromiso político y sofisticación teórica. Por todo eso me emociona mucho regresar a la Argentina ahora con la hija, con este nuevo libro. El primero, Cambiar el mundo, dejó a la lectora (y también al lector) en el aire de forma reprobable. El libro nunca reveló una receta para hacer la revolución, dejó la pregunta abierta. El nuevo libro ofrece la respuesta tanto tiempo esperada: ¡agrieten el capitalismo! ¡Rómpanlo, rómpanlo en pedazos! ¡Creen fisuras que se extiendan y se multipliquen y confluyan! Nada nuevo, puesto que es lo que ya venimos haciendo en millones de formas diferentes.
Nada más que la respuesta, cuando uno la ve de cerca, se va disolviendo en una multiplicidad de preguntas.
John Holloway, Puebla, febrero de 2011
ÍNDICE
Presentación de los editores
Prólogo del autor
Nota de los editores
Parte I. La ruptura
1. Romper, queremos romper. Queremos crear un mundo diferente, ahora. Nada más común, nada más obvio, nada más sencillo, nada más difícil
2. Nuestro método es el método de la grieta
3. Ya es hora de aprender el nuevo lenguaje de una nueva lucha
Parte II. Las grietas: la antipolítica de la dignidad
4. Las grietas comienzan con un no, a partir del cual crece la dignidad, una negación-y-creación
5. Una grieta es la creación perfectamente común de un espacio o momento en el que afirmamos un modo diferente del hacer
6. Las grietas rompen dimensiones, rompen la dimensionalidad
7. Las grietas son exploraciones en una antipolítica de la dignidad
Parte III. Las grietas existen al borde de la imposibilidad
8. La dignidad es nuestra arma en contra de un mundo de destrucción
9. Las grietas chocan con la síntesis social del capitalismo
10. Las grietas existen al borde de la imposibilidad, pero existen. Existen en movimiento: la dignidad es una danza ligera
Parte IV. El carácter dual del trabajo
11. Las grietas son la revuelta de una forma de hacer contra otra: la revuelta del hacer contra el trabajo
12. La abstracción del hacer en trabajo es el tejido social en el capitalismo
13. La abstracción del hacer en trabajo es un proceso histórico de transformación que ha creado la síntesis social del capitalismo: la acumulación primitiva
Parte V. Trabajo abstracto: el gran cercamiento
14. El trabajo abstracto encierra nuestros cuerpos y nuestras mentes
15. La abstracción del hacer en trabajo es un proceso de personificación, la creación de máscaras, la formación de la clase obrera
16. La abstracción del hacer en trabajo es la creación del trabajador varón y la dimorfización de la sexualidad
17. La abstracción del hacer en trabajo es la constitución de la naturaleza como objeto
18. La abstracción del hacer en trabajo es la externalización de nuestro poder-hacer y la creación del ciudadano, la política y el Estado
19. La abstracción del hacer en trabajo es la homogeneización del tiempo
20. La abstracción del hacer en trabajo es la creación de la totalidad
21. El trabajo abstracto domina: la abstracción del hacer en trabajo es la creación de una totalidad cohesiva regida por leyes sostenidas por la explotación del trabajo
22. El movimiento obrero es el movimiento del trabajo abstracto
Parte VI. La crisis del trabajo abstracto
23. La abstracción no es sólo un proceso del pasado, sino también del presente
24. El hacer concreto desborda el trabajo abstracto, existe en-contra-y-más-allá del trabajo abstracto
25. El hacer es la crisis del trabajo abstracto
26. La irrupción del hacer en contra del trabajo nos arroja a un nuevo mundo de lucha
Parte VII. El hacer en contra del trabajo: las melodías de la revolución intersticial
27. El hacer disuelve la totalidad, la síntesis, el valor
28. El hacer es el movimiento de la mulier abscondita contra las máscaras. Somos la mulier abscondita
29. El hacer disuelve la homogeneización del tiempo
Parte VIII. ¿Un tiempo de nacimiento?
30. Somos las fuerzas de producción: nuestro poder es el poder del hacer
31. Somos la crisis del capitalismo, el no caber y el desbordar de nuestro poder hacer, la irrupción de otro mundo, quizá
32. Dejemos de hacer el capitalismo
33. [Sin título]
Gracias
Índice analítico
Índice de autores
Referencias bibliográficas
Bienvenid@s al blog del Colectivo de Izquierda. Acá colocaremos todas las novedades de nuestro espacio político de graduad@s de Ciencia Política de la Facultad de Sociales de la UBA. Entre ellos verás congresos, seminarios, becas, artículos de opinión, debates y novedades de la Junta de la Carrera. No te pierdas las convocatorias a las reuniones del espacio, así como los resúmenes posteriores a las mismas.
jueves, 2 de junio de 2011
martes, 17 de mayo de 2011
Solidaridad con Sara Larrain de Chile Sustentable y otr@s compas detenid @s por resistencia a proyecto HidroAysén en Chile
17 de mayo de 2011
Los compañeros y compañeras que formamos parte del Grupo Tribunal de Enlazando Alternativas (red bi-regional Europa-América Latina y Caribe) mostramos nuestra mayor repulsa e indignación ante la detención de la compañera Sara Larraín (directora del programa Chile Sustentable y jurado del Tribunal Permanente de los Pueblos en Madrid 2010) y otras 60 personas mientras se manifestaban de forma pacífica mostrando su disconformidad con la lamentable aprobación del proyecto HidroAysén.
Como Enlazando Alternativas consideramos que la lucha que llevan adelante las compañeras y compañeras chilenos es nuestra lucha y lamentamos profundamente la aprobación, por 11 votos a favor y una abstención, del proyecto HidroAysén, que aportaría 2.750 MW al Sistema Interconectado Central (SIC), con un costo cercano a los US$ 7.500 millones y que generaría, al menos, 3 millones 770 mil toneladas de emisiones de CO2.
Debemos recordar que el proyecto HidroAysén fue juzgado en la pasada sesión Tribunal Permanente de los Pueblos en Madrid, en mayo de 2010. El jurado propuso como medidas cautelares "La suspensión de grandes proyectos y megaproyectos como el de Endesa/ENEL en la Patagonia chilena, ... porque van a tener impactos negativos enormes sobre la vida de las personas y el medio ambiente, sin contrapartidas significativas para el desarrollo de las comunidades afectadas."
Demandamos por tanto, a los responsables de dicho proyecto el cese de las agresiones a nuestros compañeros y compañeras y la inmediata aplicación de dichas medidas ya que el proyecto HidroAysén planea construir 5 grandes centrales hidroeléctricas en los ríos de la Patagonía chilena. Los responsables son el Gobierno Chileno, Italiano y Español, y que la empresa HidroAysén, es una sociedad constituida por Colbún y Endesa-Chile, esta última controlada por Endesa-España, hoy propiedad de la italiana ENEL. Con la concreción de este proyecto Endesa y Colbún pasarían de controlar más de 90% del Sistema Interconectado Central.
La construcción de dicho proyecto causaría la inundación de miles de hectáreas con un enorme valor ecológico y natural y afectará a la tercera reserva de agua dulce del mundo y, por ello, al clima global. Los embalses de las centrales hidroeléctricas inundarán una superficie de 6.000 hectáreas, incluidas tierras agrícolas y ganaderas de alto valor turístico, formaciones boscosas y especies endémicas en uno de los últimos ecosistemas prácticamente vírgenes del planeta. El proyecto supondrá destruir de forma irreversible un territorio de gran valor ecológico y natural. Las inundaciones y obras anexas provocarán la extinción de especies y afectarán a la tercera reserva de agua dulce del mundo y al clima global. Por su parte, el tendido atravesaría 9 regiones de Chile, 64 comunas, incluyendo en algunas zonas como Araucanía el territorio de comunidades indígenas, y 14 áreas silvestres protegidas. Esto provocará una inmensa deforestación, el desplazamiento de comunidades campesinas e indígenas y la separación de otras por el tendido, y afectará a varios parques nacionales.
El proyecto HidroAysén supone una total inequidad interregional dado que por motivos técnicos el 100% de la electricidad sería trasportada a Santiago y el norte, donde se localizan las minas de cobre para la exportación. Es decir, la Patagonia chilena y otras 9 regiones asumirían todos los costos sin recibir a cambio nada de electricidad, priorizándose la energía para las multinacionales mineras.
Agradecemos hagan máxima difusión de esta nota y que manifestemos nuestra repulsa ante ENDESA y el Gobierno Chileno
Transnational Institute (TNI)
France-Amérique Latine (FAL)
Asociación Entrepueblos
Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG)
Observatorio de las Multinacionales en América Latina (OMAL)
Alianza Social Continental
REDES - Amigos de la Tierra Uruguay
Movimiento Social Nicaragüense "Otro mundo es posible"
Ecologistas en Acción
ATTAC - Argentina
Fundación de Investigación Sociales y Políticas - FISyP
Confederación Nacional de Comunidades del Perú Afectadas por la Minería (CONACAMI)
RMALC (Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio)
SAL
Centro de Investigación y Documentación Chile-América Latina, FDCL - Berlín
FASE - Solidaridad y Educación - Brasil
ATTAC - Catalunya
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Como Enlazando Alternativas consideramos que la lucha que llevan adelante las compañeras y compañeras chilenos es nuestra lucha y lamentamos profundamente la aprobación, por 11 votos a favor y una abstención, del proyecto HidroAysén, que aportaría 2.750 MW al Sistema Interconectado Central (SIC), con un costo cercano a los US$ 7.500 millones y que generaría, al menos, 3 millones 770 mil toneladas de emisiones de CO2.
Debemos recordar que el proyecto HidroAysén fue juzgado en la pasada sesión Tribunal Permanente de los Pueblos en Madrid, en mayo de 2010. El jurado propuso como medidas cautelares "La suspensión de grandes proyectos y megaproyectos como el de Endesa/ENEL en la Patagonia chilena, ... porque van a tener impactos negativos enormes sobre la vida de las personas y el medio ambiente, sin contrapartidas significativas para el desarrollo de las comunidades afectadas."
Demandamos por tanto, a los responsables de dicho proyecto el cese de las agresiones a nuestros compañeros y compañeras y la inmediata aplicación de dichas medidas ya que el proyecto HidroAysén planea construir 5 grandes centrales hidroeléctricas en los ríos de la Patagonía chilena. Los responsables son el Gobierno Chileno, Italiano y Español, y que la empresa HidroAysén, es una sociedad constituida por Colbún y Endesa-Chile, esta última controlada por Endesa-España, hoy propiedad de la italiana ENEL. Con la concreción de este proyecto Endesa y Colbún pasarían de controlar más de 90% del Sistema Interconectado Central.
La construcción de dicho proyecto causaría la inundación de miles de hectáreas con un enorme valor ecológico y natural y afectará a la tercera reserva de agua dulce del mundo y, por ello, al clima global. Los embalses de las centrales hidroeléctricas inundarán una superficie de 6.000 hectáreas, incluidas tierras agrícolas y ganaderas de alto valor turístico, formaciones boscosas y especies endémicas en uno de los últimos ecosistemas prácticamente vírgenes del planeta. El proyecto supondrá destruir de forma irreversible un territorio de gran valor ecológico y natural. Las inundaciones y obras anexas provocarán la extinción de especies y afectarán a la tercera reserva de agua dulce del mundo y al clima global. Por su parte, el tendido atravesaría 9 regiones de Chile, 64 comunas, incluyendo en algunas zonas como Araucanía el territorio de comunidades indígenas, y 14 áreas silvestres protegidas. Esto provocará una inmensa deforestación, el desplazamiento de comunidades campesinas e indígenas y la separación de otras por el tendido, y afectará a varios parques nacionales.
El proyecto HidroAysén supone una total inequidad interregional dado que por motivos técnicos el 100% de la electricidad sería trasportada a Santiago y el norte, donde se localizan las minas de cobre para la exportación. Es decir, la Patagonia chilena y otras 9 regiones asumirían todos los costos sin recibir a cambio nada de electricidad, priorizándose la energía para las multinacionales mineras.
Agradecemos hagan máxima difusión de esta nota y que manifestemos nuestra repulsa ante ENDESA y el Gobierno Chileno
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Noticias de la resistencia
Los qom y la (nueva) decadencia de Occidente, por Eduardo Gruner
http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-168236-2011-05-16.html
Los qom y la (nueva) decadencia de Occidente
Por Eduardo Grüner *
1 ¿Cuántas historias hay en la Historia? Desde 1492, una sola: se ha naturalizado que la Historia –y ni siquiera toda ella, sino la de las clases dominantes– de la humanidad es la historia de una pequeñísima porción de ella (véase cuánta superficie ocupa Europa en el mapamundi), y la de una concepción, o una “filosofía”, de la historia, que es muy, pero muy reciente (no más de 500 años: para la historia total de la humanidad, como decir hace cinco minutos). Con una típica operación de fetichismo ideológico, esa pequeña parte se ha transformado en el sentido común del todo. En nuestras escuelas secundarias, por ejemplo, se sigue enseñando la “Edad Media” como uno de los grandes períodos de la Historia: los grandes terratenientes y la servidumbre de la gleba, los conflictos de la aristocracia feudal con la monarquía centralizadora, los de esta última con el papado, las cruzadas y las guerras de religión, etcétera. Todas cosas, evidentemente, que no pueden faltar en la formación de un adolescente. Ahora bien: ¿qué diantres puede querer decir todo esto para los bantú del Africa subsahariana, para los chipaya del altiplano boliviano, para los tunguses de la estepa siberiana? Es decir –si continuáramos la lista de todas las sociedades y culturas históricas que no han atravesado aquellos procesos–, de algo así como el 90 por ciento de la humanidad (incluyendo a una buena parte de Europa, especialmente oriental, cuyo “feudalismo” fue radicalmente distinto del de Inglaterra o Francia). En fin, que una pequeñísima porción de esa humanidad, como decíamos, ha logrado construir la “evidencia” de que su historia es la Historia sin más. Esto solía tener un nombre prestigioso, más o menos acuñado por Gramsci: “Hegemonía cultural”. Semejante hegemonía –que afecta nada menos que a toda nuestra mismísima idea de la historia en su conjunto– sólo pudo imponerse gracias a la conquista y la colonización multisecular, que “redondeó” al mundo “bajo la mirada de Occidente” (para citar un famoso título de Joseph Conrad). A esta altura, ya no hace falta seguir argumentando el carácter genocida de esa (bien llamada) “empresa”: un genocidio “objetivo” que es el más gigantesco que haya conocido la historia humana, causando el desastre no sólo de un continente, sino de dos, ya que tal “empresa” incluyó asimismo la catástrofe demográfica de buena parte de Africa mediante la esclavitud. Pero quizá sí sea necesario seguir argumentando las diversas formas en que ello implicó también un no menos gigantesco etnocidio o “culturicidio”. También fueron “colonizadas”, y en muchos casos directamente “desaparecidas”, las otras lógicas históricas, culturales, económicas, políticas, religiosas, artísticas o poéticas que esa diversidad casi infinita de sociedades representaban. Esa primera “globalización” empobreció la variedad civilizatoria con su unificación forzada bajo la lógica hegemónica y bajo el tiempo “homogéneo y vacío” (diría Walter Benjamin) de la expansión mundializada del capital. Como afirma, si bien refiriéndose a la destrucción del politeísmo, Sergio Bergallo, en un notable libro titulado La destrucción de los dioses: “Milenios de sabiduría, de caminos abiertos para el género humano, fueron literalmente sepultados”.
2 Entre esos “caminos abiertos” ahora sepultados estaba, por supuesto, el de los qom/tobas, así como el de cientos y cientos de esos pueblos que, en efecto, estaban ab origem (en el comienzo). Allí había, por ejemplo, mitologías y cosmogonías que no por no responder al logos hoy totalmente tecnificado de la ciencia moderna dejaban de bucear en el sentido de un universo enigmático. Pero también había –porque para ellos formaba parte de una totalidad compleja y diversa pero integral– formas de producción, de cooperación social, de organización política y económica sustantivamente democráticas que incluían un profundo respeto por la tierra y la naturaleza, y que eran desde ya estructuralmente incompatibles con el avance del capital agrario transnacionalizado, de la invasión sojera, de la minería contaminante, de la especulación territorial y financiera global. Tenían que ser sepultadas, y lo fueron. Se perdió así un “modelo”, entre tantos otros posibles, radicalmente alternativo a “lo que hay”. Un modelo que –como explicaba el heterodoxo antropólogo francés Pierre Clastres– no es el de una sociedad sin política, sino el de una sociedad contra la política entendida como el gerenciamiento represivo de los negocios de las clases dominantes; no una sociedad sin “excedente de producción”, sino contra el excedente de producción que implica la mercantilización de todo lo existente y el consumismo desenfrenado. Que se nos entienda bien. No se trata de hacer demagogia romántica, de alucinar un retorno a algún paraíso del “buen salvaje” (que bien puede ser la versión “progre” del etnocentrismo colonial). Pero sí de entender, mediante el “caso” qom, tomándolo como “analizador”, que en nuestro planeta puede haber otras cosas que el “modelo” capitalista/neodesarrollista, que podrá tener algunas ventajas respecto del neoliberalismo conservador más (él sí) “salvaje”, pero que no por eso deja de pertenecer a la misma lógica de destrucción de lo que no se someta a ella. Las comunidades qom –así como tantas otras, insistimos– han perdido la mayor parte de sus tierras, han sido dispersadas, “desterritorializadas” (como gustan decir los “pensadores” posmodernos, creyendo que eso es siempre algo bueno; y quizá lo sea... en París), sus miembros se han visto obligados a “ingresar” al mercado de superexplotación de la fuerza de trabajo. Por la puerta más chica, claro: en general, pasando a formar parte de la ocupación “informal” (una palabra repugnante por su frivolidad: como si se dijera que se visten “informalmente”), es decir fuera del mundo, que todavía está rayana en cerca del 40 por ciento de la fuerza de trabajo. Eso, en el mejor de los casos; en el peor, condenados al hambre, la miseria, la desesperación dentro del (in)mundo. Y, como se ha visto en los últimos meses, al asesinato sumario. Caídos en lo peor de todos los infiernos: tras el despojo, el racismo, y tras este desclasamiento, aún antes de haber entrado a su nueva “clase”, y finalmente la liquidación física. El punto de cruce perfecto entre la “historia” de medio milenio de genocidio y la “modernidad” de la explotación clasista más actual. Lo de los qom no es una anécdota o un conflicto coyuntural: es un símbolo universal.
3 En este diario, en los últimos días, se publicaron dos muy atendibles artículos sobre el problema qom, a cargo de Washington Uranga y de Mempo Giardinelli. Son atendibles, entre otras razones, porque sus autores se declaran simpatizantes, en muchos aspectos, del actual gobierno argentino. Sin embargo, no retroceden ante el imperativo de una dura crítica a las máximas autoridades de ese gobierno por su silencio ante las justísimas demandas qom. Es un rasgo de encomiable consecuencia, o, como se decía en otras épocas, de coraje cívico. Demuestra que un intelectual puede y debe ir más allá de sus adhesiones inmediatas cuando hay que poner el dedo en una llaga dolorosa. Pero me permito, muy humildemente, proponer que hundamos el dedo a fondo. Hasta el codo. Y me temo que entonces tendríamos que decir algo bien antipático y aguafiestas: con cualquier variante del actual “modelo” de acumulación capitalista mundial –y nuestro país sigue estando, con sus peculiaridades, allí, ¿o no?–, el problema qom no tiene solución de fondo posible. Se puede, y se debe, pelear para que las autoridades nacionales los reciban, los escuchen, les den, sí, la razón que ya tienen, les devuelvan sus tierras, lo que fuera. Tal vez, incluso, todo eso se consiga –aunque habrá que luchar muchísimo–. Pero en algún momento nos encontraremos con un paredón infranqueable: en lo inmediato, será con el sistema de alianzas políticas y económicas que esas autoridades no parecen muy dispuestas a romper, incluyendo a alguna gobernación que es por lo menos políticamente responsable de los despojos y las muertes; en lo más mediato, con aquel “modelo” de acumulación que lleva inscriptos constitutivamente estos agujeros negros (el de los qom es sólo uno) que está “por naturaleza” incapacitado para clausurar. La “mancha” qom sobre la 9 de Julio es un corte a los entusiasmos desmesurados y acríticos. Es así. Habrá que hacerse cargo, y extraer las consecuencias que cada cual crea pertinentes.
4 En todo caso, hay una de esas consecuencias que ya no se puede ocultar más: el Occidente capitalista del cual seguimos, con los matices que se quieran, formando parte –no se ha escuchado todavía que el “modelo” contemple la alternativa de lo que Samir Amin llamaba la “desconexión”– está entrando en estado de crisis terminal, como se puede leer todos los días en las noticias europeas o norteamericanas. El colapso económico –que aceleradamente, también todos los días, precipita en la pobreza a las masas más desprotegidas de los imperios– se combina siniestramente con la exacerbación del racismo, frecuentemente homicida, contra la inmigración proveniente de aquellas otras “historias” que esos imperios fagocitaron. Ellos tienen sus propios qom. Mientras tanto, las cosas realmente interesantes, la posibilidad de nuevos “caminos abiertos”, también se está gestando en ese “afuera” de las otras historias, aun con todas sus contradicciones, incertidumbres, brumosidades: en las rebeliones del mundo árabe (que también son, o pueden devenir, rebeliones contra ese Occidente capitalista que durante décadas sostuvo a los déspotas sobre sus barriles de petróleo), o en los esfuerzos latinoamericanos –ante todo de los pueblos, más que de los gobiernos– por interrogar críticamente todo lo que en las últimas décadas parecía no tener vuelta, y por recuperar la multiplicidad de sus historias plurales. Tal vez el camino, alguna vez “abierto”, del Occidente único amo de la Historia haya empezado también a sepultarse, esta vez por sus propias manos. Ojalá –porque no es cuestión de celebrar ningún desastre de manera unilateral e irresponsable– que de ese hundimiento podamos rescatar los caminos que siempre permanecerán abiertos si sabemos recorrerlos a nuestra propia manera: los de Homero, Shakespeare, Miguel Angel o Beethoven, por decir algo. Y de los qom.
* Sociólogo, profesor de Teoría Política (UBA).
Los qom y la (nueva) decadencia de Occidente
Por Eduardo Grüner *
1 ¿Cuántas historias hay en la Historia? Desde 1492, una sola: se ha naturalizado que la Historia –y ni siquiera toda ella, sino la de las clases dominantes– de la humanidad es la historia de una pequeñísima porción de ella (véase cuánta superficie ocupa Europa en el mapamundi), y la de una concepción, o una “filosofía”, de la historia, que es muy, pero muy reciente (no más de 500 años: para la historia total de la humanidad, como decir hace cinco minutos). Con una típica operación de fetichismo ideológico, esa pequeña parte se ha transformado en el sentido común del todo. En nuestras escuelas secundarias, por ejemplo, se sigue enseñando la “Edad Media” como uno de los grandes períodos de la Historia: los grandes terratenientes y la servidumbre de la gleba, los conflictos de la aristocracia feudal con la monarquía centralizadora, los de esta última con el papado, las cruzadas y las guerras de religión, etcétera. Todas cosas, evidentemente, que no pueden faltar en la formación de un adolescente. Ahora bien: ¿qué diantres puede querer decir todo esto para los bantú del Africa subsahariana, para los chipaya del altiplano boliviano, para los tunguses de la estepa siberiana? Es decir –si continuáramos la lista de todas las sociedades y culturas históricas que no han atravesado aquellos procesos–, de algo así como el 90 por ciento de la humanidad (incluyendo a una buena parte de Europa, especialmente oriental, cuyo “feudalismo” fue radicalmente distinto del de Inglaterra o Francia). En fin, que una pequeñísima porción de esa humanidad, como decíamos, ha logrado construir la “evidencia” de que su historia es la Historia sin más. Esto solía tener un nombre prestigioso, más o menos acuñado por Gramsci: “Hegemonía cultural”. Semejante hegemonía –que afecta nada menos que a toda nuestra mismísima idea de la historia en su conjunto– sólo pudo imponerse gracias a la conquista y la colonización multisecular, que “redondeó” al mundo “bajo la mirada de Occidente” (para citar un famoso título de Joseph Conrad). A esta altura, ya no hace falta seguir argumentando el carácter genocida de esa (bien llamada) “empresa”: un genocidio “objetivo” que es el más gigantesco que haya conocido la historia humana, causando el desastre no sólo de un continente, sino de dos, ya que tal “empresa” incluyó asimismo la catástrofe demográfica de buena parte de Africa mediante la esclavitud. Pero quizá sí sea necesario seguir argumentando las diversas formas en que ello implicó también un no menos gigantesco etnocidio o “culturicidio”. También fueron “colonizadas”, y en muchos casos directamente “desaparecidas”, las otras lógicas históricas, culturales, económicas, políticas, religiosas, artísticas o poéticas que esa diversidad casi infinita de sociedades representaban. Esa primera “globalización” empobreció la variedad civilizatoria con su unificación forzada bajo la lógica hegemónica y bajo el tiempo “homogéneo y vacío” (diría Walter Benjamin) de la expansión mundializada del capital. Como afirma, si bien refiriéndose a la destrucción del politeísmo, Sergio Bergallo, en un notable libro titulado La destrucción de los dioses: “Milenios de sabiduría, de caminos abiertos para el género humano, fueron literalmente sepultados”.
2 Entre esos “caminos abiertos” ahora sepultados estaba, por supuesto, el de los qom/tobas, así como el de cientos y cientos de esos pueblos que, en efecto, estaban ab origem (en el comienzo). Allí había, por ejemplo, mitologías y cosmogonías que no por no responder al logos hoy totalmente tecnificado de la ciencia moderna dejaban de bucear en el sentido de un universo enigmático. Pero también había –porque para ellos formaba parte de una totalidad compleja y diversa pero integral– formas de producción, de cooperación social, de organización política y económica sustantivamente democráticas que incluían un profundo respeto por la tierra y la naturaleza, y que eran desde ya estructuralmente incompatibles con el avance del capital agrario transnacionalizado, de la invasión sojera, de la minería contaminante, de la especulación territorial y financiera global. Tenían que ser sepultadas, y lo fueron. Se perdió así un “modelo”, entre tantos otros posibles, radicalmente alternativo a “lo que hay”. Un modelo que –como explicaba el heterodoxo antropólogo francés Pierre Clastres– no es el de una sociedad sin política, sino el de una sociedad contra la política entendida como el gerenciamiento represivo de los negocios de las clases dominantes; no una sociedad sin “excedente de producción”, sino contra el excedente de producción que implica la mercantilización de todo lo existente y el consumismo desenfrenado. Que se nos entienda bien. No se trata de hacer demagogia romántica, de alucinar un retorno a algún paraíso del “buen salvaje” (que bien puede ser la versión “progre” del etnocentrismo colonial). Pero sí de entender, mediante el “caso” qom, tomándolo como “analizador”, que en nuestro planeta puede haber otras cosas que el “modelo” capitalista/neodesarrollista, que podrá tener algunas ventajas respecto del neoliberalismo conservador más (él sí) “salvaje”, pero que no por eso deja de pertenecer a la misma lógica de destrucción de lo que no se someta a ella. Las comunidades qom –así como tantas otras, insistimos– han perdido la mayor parte de sus tierras, han sido dispersadas, “desterritorializadas” (como gustan decir los “pensadores” posmodernos, creyendo que eso es siempre algo bueno; y quizá lo sea... en París), sus miembros se han visto obligados a “ingresar” al mercado de superexplotación de la fuerza de trabajo. Por la puerta más chica, claro: en general, pasando a formar parte de la ocupación “informal” (una palabra repugnante por su frivolidad: como si se dijera que se visten “informalmente”), es decir fuera del mundo, que todavía está rayana en cerca del 40 por ciento de la fuerza de trabajo. Eso, en el mejor de los casos; en el peor, condenados al hambre, la miseria, la desesperación dentro del (in)mundo. Y, como se ha visto en los últimos meses, al asesinato sumario. Caídos en lo peor de todos los infiernos: tras el despojo, el racismo, y tras este desclasamiento, aún antes de haber entrado a su nueva “clase”, y finalmente la liquidación física. El punto de cruce perfecto entre la “historia” de medio milenio de genocidio y la “modernidad” de la explotación clasista más actual. Lo de los qom no es una anécdota o un conflicto coyuntural: es un símbolo universal.
3 En este diario, en los últimos días, se publicaron dos muy atendibles artículos sobre el problema qom, a cargo de Washington Uranga y de Mempo Giardinelli. Son atendibles, entre otras razones, porque sus autores se declaran simpatizantes, en muchos aspectos, del actual gobierno argentino. Sin embargo, no retroceden ante el imperativo de una dura crítica a las máximas autoridades de ese gobierno por su silencio ante las justísimas demandas qom. Es un rasgo de encomiable consecuencia, o, como se decía en otras épocas, de coraje cívico. Demuestra que un intelectual puede y debe ir más allá de sus adhesiones inmediatas cuando hay que poner el dedo en una llaga dolorosa. Pero me permito, muy humildemente, proponer que hundamos el dedo a fondo. Hasta el codo. Y me temo que entonces tendríamos que decir algo bien antipático y aguafiestas: con cualquier variante del actual “modelo” de acumulación capitalista mundial –y nuestro país sigue estando, con sus peculiaridades, allí, ¿o no?–, el problema qom no tiene solución de fondo posible. Se puede, y se debe, pelear para que las autoridades nacionales los reciban, los escuchen, les den, sí, la razón que ya tienen, les devuelvan sus tierras, lo que fuera. Tal vez, incluso, todo eso se consiga –aunque habrá que luchar muchísimo–. Pero en algún momento nos encontraremos con un paredón infranqueable: en lo inmediato, será con el sistema de alianzas políticas y económicas que esas autoridades no parecen muy dispuestas a romper, incluyendo a alguna gobernación que es por lo menos políticamente responsable de los despojos y las muertes; en lo más mediato, con aquel “modelo” de acumulación que lleva inscriptos constitutivamente estos agujeros negros (el de los qom es sólo uno) que está “por naturaleza” incapacitado para clausurar. La “mancha” qom sobre la 9 de Julio es un corte a los entusiasmos desmesurados y acríticos. Es así. Habrá que hacerse cargo, y extraer las consecuencias que cada cual crea pertinentes.
4 En todo caso, hay una de esas consecuencias que ya no se puede ocultar más: el Occidente capitalista del cual seguimos, con los matices que se quieran, formando parte –no se ha escuchado todavía que el “modelo” contemple la alternativa de lo que Samir Amin llamaba la “desconexión”– está entrando en estado de crisis terminal, como se puede leer todos los días en las noticias europeas o norteamericanas. El colapso económico –que aceleradamente, también todos los días, precipita en la pobreza a las masas más desprotegidas de los imperios– se combina siniestramente con la exacerbación del racismo, frecuentemente homicida, contra la inmigración proveniente de aquellas otras “historias” que esos imperios fagocitaron. Ellos tienen sus propios qom. Mientras tanto, las cosas realmente interesantes, la posibilidad de nuevos “caminos abiertos”, también se está gestando en ese “afuera” de las otras historias, aun con todas sus contradicciones, incertidumbres, brumosidades: en las rebeliones del mundo árabe (que también son, o pueden devenir, rebeliones contra ese Occidente capitalista que durante décadas sostuvo a los déspotas sobre sus barriles de petróleo), o en los esfuerzos latinoamericanos –ante todo de los pueblos, más que de los gobiernos– por interrogar críticamente todo lo que en las últimas décadas parecía no tener vuelta, y por recuperar la multiplicidad de sus historias plurales. Tal vez el camino, alguna vez “abierto”, del Occidente único amo de la Historia haya empezado también a sepultarse, esta vez por sus propias manos. Ojalá –porque no es cuestión de celebrar ningún desastre de manera unilateral e irresponsable– que de ese hundimiento podamos rescatar los caminos que siempre permanecerán abiertos si sabemos recorrerlos a nuestra propia manera: los de Homero, Shakespeare, Miguel Angel o Beethoven, por decir algo. Y de los qom.
* Sociólogo, profesor de Teoría Política (UBA).
jueves, 28 de abril de 2011
Aportes del Colectivo de Izquierda al 1º ENECPRRII
Aportes del
Colectivo de Izquierda
al 1º ENECPRRII
Encuentro Nacional de Estudiantes de Ciencia Política y Relaciones Internacionales
UBA, abril de 2011.
Intervención en el panel “Latinoamérica: Estado y crisis”
Volver a discutir el Estado
Fue tal la fuerza hegemónica de las políticas neoliberales en América Latina, que ellas impusieron también las formas y los límites para pensar la resistencia. Así, todo análisis de la complejidad de lo estatal cedió su lugar al resignado elogio de una política que ya no discutía más que en los márgenes. Desde las izquierdas acudimos en masa al recurso de dar por perdida la reflexión sobre el Estado y pasar a pensar en formas de lucha que se situaran por fuera, a veces de manera antagónica al Estado y muchas otras aspirando a ni siquiera tomar contacto con él, a pesar de la imposibilidad de esto en las sociedades modernas. No es aquí el lugar para detectar las incongruencias teóricas de esos proyectos ni de criticarlos desde otro momento histórico en que parece fácil detenerse en sus falencias. Pero sí cabe señalar que la fuerza del neoliberalismo estuvo en imponer los sentidos de la práctica política, los tonos de los discursos que podían decirse (y los que no).
Por fortuna, los tiempos han cambiado. Los pueblos latinoamericanos se levantaron y lograron importantes cambios, inscribiendo profundas modificaciones en las fisonomías de los Estados de la región. Con todas las particularidades que remiten a la historia específica de cada país, a los sectores sociales que se activaron, a su organización y capacidad de incidencia, y a otros tantos factores, se ha construido otro mapa político en la región, y eso debe ser celebrado. Y deben ser pensadas minuciosamente las consecuencias teóricas y políticas de este presente. El “retorno” del Estado es el gran saldo teórico de estos tiempos, que habilitan con ello a reflexionar sobre la necesidad de una instancia de articulación política, sobre su carácter contradictorio, y sobre sus límites y potencialidades para la construcción de estrategias políticas emancipatorias. Políticamente, asistimos a un momento histórico en la región. En toda su complejidad y en todas sus singulares expresiones, el proceso político contemporáneo es de una riqueza que costaría encontrar en la historia reciente de la región, al menos en las últimas cuatro décadas.
Por supuesto, es también complejo y contradictorio, y en ese marco los proyectos populares avanzan, pero también encuentran escollos. Ello supone la existencia de señales confusas, de procesos profundamente plagados de tensiones, en fin, de una sustantiva incomodidad para encontrar la claridad que brindaran las ideas preconcebidas. Por todo ello, es importante asistir a esta época y protagonizarla, señalar y debatir incansablemente las críticas y la necesidad de profundización. En un contexto de una rica y variada activación popular plasmada de modo complejo y contradictorio en los gobiernos de la región, es imperioso no caer en la histórica tentación de ponerse por fuera del proceso histórico real, ni lamentarse del hecho de que sería más fácil hacer política si las cosas fueran más claras.
(Martín Cortés)
Entrevista a Atilio Boron
P: ¿Qué aportes se están haciendo hoy desde las ciencias sociales, y desde la ciencia política en particular?
Atilio Boron: Creo que habría que hacer una distinción de lo que serían, por un lado, las corrientes que constituyen el mainstream, es decir, las corrientes hegemónicas en el mundo de las ciencias sociales, y por el otro, lo que podríamos ubicar en los márgenes o fuera de esa corriente, que es lo que yo llamo el pensamiento crítico. Si vamos a analizar las primeras, es decir, las expresiones del pensamiento más convencional, me parece que no ha habido un aporte demasiado significativo para la comprensión de lo que está pasando en América Latina.
El mainstream ha insistido mucho en los temas de carácter institucional, que no voy a negar la importancia que tienen, pero me parece que son visiones muy fragmentadas, fragmentarias, y parciales de la realidad. No es para minimizar la importancia del perfeccionamiento institucional, pero me parece que cuando eso lo ubicamos en el cuadro más específico de los procesos emancipatorios que hoy están en curso en América Latina, no es mucho lo que nos aporta para comprender esos fenómenos.
Lo mismo sucede con el énfasis puesto en los partidos políticos, en la dinámica partidaria, que nuevamente, es importante, pero si analizamos los casos más interesantes hoy de América Latina, donde están pasando cosas, por ejemplo la experiencia de Venezuela, Ecuador y Bolivia, en esos tres casos, nada de lo que dice la teorización tradicional acerca de los partidos políticos tiene mucha relevancia.
P: ¿Qué lugar le ocupa hoy a los intelectuales en América Latina?
AB: Creo no hay un solo lugar. Me parece muy buena la concepción de Noam Chomsky, quien entiende que el papel del intelectual es decir la verdad y denunciar la mentira. Creo que esto es una guía muy clara, decir la verdad siempre y denunciar la mentira siempre te coloca en una posición muy incómoda con el poder. En países como la Argentina, decir la verdad en la década del setenta costó la vida de mucha gente. Osea que decir la verdad no es siempre sencillo. Además lleva a enemistarse con los factores de poder, no sólo con el Estado, sino también con el establishment económico, lo cual hace que el intelectual que opte por decir la verdad y denunciar la mentira sea una especie de paria en su tierra, que de alguna manera es la condición en la que se encuentra gran parte de los intelectuales en Argentina. El mundo de lo privado ofrece una alternativa que muchos han recorrido, teniendo así a los grandes medios de comunicación a su favor y alcance. En otros países esto se complementa con una atracción de los intelectuales desde el Estado.
En definitiva, no se debe estar muy lejos del poder, ni muy cerca, porque sino no se lo puede interpelar. Es un juego muy delicado que no todos los intelectuales pueden resolver muy adecuadamente y eso es un problema serio en un continente como este que está muy influido por las modas intelectuales, producto de esta larga historia colonial que tenemos. O se es muy dependiente del Estado y allí no se puede ser crítico del gobierno, o dependiente de los privados quedando en una posición de complicidad de sus fechorías. Por ello el espacio de los intelectuales queda muy acotado.
Palabras hacia el Taller “Nuevos abordajes de la Ciencia Política: Ecología Política”
En las últimas décadas, la problemática ambiental se ha hecho presente en todas las dimensiones de la política. Al mismo tiempo, su impacto en las reflexiones de las ciencias sociales aparece marcadamente difuso, y resulta especialmente indeterminada, ante la falta de referencias teóricas establecidas.
La particularidad de la especie humana, en el conjunto de la naturaleza, es que las determinaciones más generales de sus relaciones con el medio natural están constituidas y mediadas por relaciones de poder, es decir, son primordialmente de naturaleza política.
En el actual momento del capitalismo, los conflictos medioambientales y las nuevas formas de resistencias sociales cobran relevancia frente a la globalización del comercio y la lógica del modelo de acumulación capitalista, que ponen un eje fundamental en la especialización productiva de los territorios y la extracción de recursos naturales. De esta manera, las actuales discusiones sobre la integración regional, las relaciones internacionales y el propio análisis de políticas públicas, contienen una dimensión medioambiental ineludible.
Esta paulatina introducción de los conflictos naturales en la agenda política, junto a los cambios denotados propios del proceso de globalización nos exigen revisar los cambios en la conformación tanto del Estado como de los diversos espacios de problematización social, al tiempo que nos enfrenta a comprender las nuevas articulaciones que se desarrollan entre ambos.
Hay quién propone a la Ecología Política como el estudio de los conflictos de distribución ecológica, siendo, por lo tanto, una conjunción de perspectivas de la Economía Política y de la Ecología Humana (Joan Martínez Allier). Otros, en cambio, la asimilan a un diálogo tenso entre Historia y Biología, y localizan su reflexión en el espacio que se refiere más propiamente a la tradición del campo antropológico (Arturo Escobar). Desde nuestro punto de vista, la reflexión de la Ecología Política sería mejor formulada como problemática de la Ciencia Política, en tanto en el centro de la relación Sociedad - Naturaleza está el Poder.
En este marco de múltiples miradas, se propone a la Ecología Política como un espacio de encuentro de diferentes campos intelectuales, no tanto como una nueva sistematización disciplinaria, sino como un diálogo plural entre tradiciones científicas, reflexiones del pensamiento social y recuperación de prácticas históricas de actores y movimientos sociales y políticos.
(Tamara Perelmuter y Carla Poth)
Entrevista a Federico Schuster
P: ¿Cuáles son los desafíos de la Ciencia Política hoy?
Federico Schuster: La Ciencia Política es una disciplina que se consolidó en su desarrollo teórico y metodológico durante la segunda mitad del siglo XX. Desde una perspectiva conductista y empirista evolucionó progresivamente hacia un abordaje más complejo de los hechos. Sin embargo, su institucionalismo por momentos extremo no le ha permitido ver muchas veces la importancia de los procesos sociales que están a la base o interactúan con los políticos. En tal sentido, ese es un desafío presente de enorme importancia, el de poder vincular lo que acontece en el terreno de las instituciones políticas con los hechos y procesos sociales. Acciones colectivas y movimientos sociales, por ejemplo, son actores ya políticos ya de impacto político. Una teoría más compleja y una mayor apertura a los resultados de la Sociología resultarán necesarios para comprender y explicar los procesos sociales de influencia política.
P: ¿Cuáles son los problemas o limitaciones de la Ciencia Política para enfrentar esos desafíos?
F.S.: Hay tres limitaciones que afectan a la Ciencia Política para enfrentar esos desafíos. La primera ya ha sido mencionada más arriba y tiene que ver con ser una disciplina que tendió a restringir en sus análisis empíricos (y en su teoría empírica, por supuesto, aunque no necesariamente en su teoría filosófica) el concepto de política a aquello que cabe en las instituciones. Con centro en el estado y los partidos políticos (incluyendo formas y procesos, como régimen de gobierno, elecciones, etc.), en general ha tenido a los sindicatos como límite con el orden de lo social. Es necesario entonces asumir un uso más amplio de política, para incluir los procesos sociales de contenido o influencia política. Lo que nos lleva a la segunda limitación, que no es exclusiva de nuestra disciplina, sino de todas las ciencias sociales. Se trata de pensar espacios disciplinares más abiertos, donde las fronteras entre las disciplinas no sean absolutas. En la teoría, muchos autores lo han planteado amplia y claramente (quizás los trabajos de I. Wallerstein sean de los mejores ejemplos en tal sentido) y en la práctica muchas veces se hace de hecho, pero en general las disciplinas sienten la necesidad de cerrarse sobre sí para defender su identidad. Es entendible, pero el resultado puede ser muchas veces negativo. Finalmente, y de algún modo en relación con las limitaciones anteriores, debe decirse que la Ciencia Política ha tendido muchas veces a definir a la política como un subsistema social, aislándolo del conjunto de las relaciones sociales. Esto es parcialmente cierto, por la creciente diferenciación racional a que condujo el desarrollo capitalista del siglo XX, y que ha sido vastamente teorizado y estudiado. Sin embargo, transformar el análisis razonable de un proceso de complejización creciente y hasta un aislamiento analítico de los factores (subsistemas o esferas) en ese proceso, en una cosificación de las diferencias convierte al tal proceso complejo en una simplificación excesiva.
Algunas palabras para facilitar el Taller:
“Otra orientación para las orientaciones:
repensando las Relaciones Internacionales”
¿Qué son las relaciones internacionales? Una primera respuesta es: son las relaciones inter-nacionales, entre naciones, es decir, entre Estados-nación. Es algo obvio pero no es un dato menor. La actual forma de encarar las RRII es poniendo el foco en el estudio de los Estados-nación en el marco global. El problema es que al ser el Estado el punto de partida, se pierde la posibilidad de poner en cuestión de dónde sale ese propio Estado, y qué tipo de relación éste tiene con, por ejemplo, la sociedad civil y la economía global. Estas no son cuestiones que las RRII tengan intención de abordar; más bien, son dejadas para la sociología y para la economía, y todo lo que tenga que ver con la crítica es desechado hacia la filosofía política.
Desde esta base se desprende el tipo de estudios que encara esta disciplina: a) el eje de análisis se construye sobre los conflictos internacionales, entendidos éstos como conflictos entre Estados, que deben tener respuestas desde los Estados; b) la sociedad civil (por ejemplo, las empresas transnacionales o las organizaciones sociales) aparece con un rol secundario en el análisis, y no se explica cuál es la relación entre ésta y el Estado: ¿se trata de una relación interna ? ¿o una afecta externamente al otro? Más bien se quedan con la segunda respuesta; c) el estudio de las instituciones internacionales parece ceñirse a la ONU, sin ver las nuevas instituciones que hoy pueden ayudar a explicar el momento de la globalización capitalista; d) la crisis internacional es desatendida, y si aparece es como algo negativo que debe ser resuelto por la economía (claramente, desde los Estados); e) también la integración regional es explicada como una cuestión de Estados, perdiendo la dimensión social de los procesos, la cual sólo aparece como inputs para la política exterior.
Las RRII parecen entonces no brindar las herramientas para analizar la política internacional más allá del Estado-nación. Probablemente, unas RRII críticas deberían poner en cuestión la propia existencia de esta disciplina como separada del resto de las ciencias sociales, intentando tener su propio objeto de estudio, y sin ver la relación interna entre los conceptos.
Es por eso que proponemos algunas preguntas disparadoras:
1) ¿se puede pensar desde las RRII la actual coyuntura latinoamericana? ¿por qué?
2) ¿sirven las herramientas que hoy se brindan para comprender el momento de la acumulación global del capital?
3) ¿qué nuevas perspectivas podrían ser incorporadas para ampliar el foco de esta disciplina?
(Luciana Ghiotto)
Intervención en el Panel
¿Qué ciencia para qué política?
Un debate epistémico.
Recuperar hoy el legado de Maquiavelo y Gramsci
Si Nicolás Maquiavelo y Antonio Gramsci resultan pensadores clásicos de la política, ello se debe a que -parafraseando a Italo Calvino- “no han terminado de decir aquello que tenían para decir”. Ambos continúan hablándonos, aunque no tanto sobre su época como acerca de la nuestra. Siguen formulando interrogantes y sugiriendo problemas en torno a nuestro presente, que sólo nosotros, desde éste hoy tan complejo y dramático, podemos responder. Sus ideas, por lo tanto, siguen motivando a la reflexión y a la acción, pero especialmente a una recuperación de su herencia que lejos de resultar pasiva y literal, debe ser ante todo crítica y militante. Una relectura que a la vez apele a un riguroso ejercicio de traducción, en el sentido etimológico y polisémico de este término: simultáneamente remite a tradición (vale decir, a rescatar del olvido), a traición (la cual resulta siempre implícita y hasta necesaria en toda interpretación) y transición (hacia algo renovado que escamotee la mecánica repetición).
En primer lugar habría que decir que si a grandes rasgos en la larga tradición de la teoría política han existido y existen dos visiones generales y contrapuestas -las que apuestan a perpetuar el orden social y aquellas que se inclinan por una construcción política alternativa y crítica de lo existente- tanto Maquiavelo como Gramsci se ubican claramente en la segunda perspectiva. De ahí que podamos llamarlos a ambos filósofos de la praxis, esto es, pensadores revolucionarios que amalgamaron teoría y acción, análisis exhaustivo de la realidad y proposición apasionada de cómo trascenderla. A contrapelo del sentido común dominante en la academia, que nos pretende enseñar a un Maquiavelo y un Gramsci científicos y desvinculados del “deber ser”, fríos analistas de las sociedades de su época, es preciso recuperar a estas figuras en todas su dimensión. El propio Gramsci llegó a expresar que El Principe no constituía un tratado escolástico y que el elemento “racional y doctrinario” no resultaba el único ni el principal a destacar de la obra maquiaveliana. Por el contrario, en sus póstumos Cuadernos de la Cárcel afirmó que se debía entender a aquel libro como “viviente”, en la medida en que lograba fusionar de manera original el sentir y el saber, la febril pasión y la reflexión crítica, la ciencia y la política, el mito movilizante y la capacidad de análisis histórico. Por ello no temió en considerar a Maquiavelo como el verdadero fundador de la filosofía de la praxis, en la medida en que logró articular dialécticamente teoría y práctica, crítica y propuesta, pensamiento y actividad transformadora, anhelos y estrategias para concretizarlos en la realidad.
A Gramsci le parece fundamental no omitir la faceta militante y crítica del florentino. La obra de Maquiavelo, a contrapelo de las erróneas lecturas de su época, no constituía un inmoral recetario de consejos para Príncipes gobernantes, sino un discurso crítico con respecto a estas prácticas. Irónicamente, se podría afirmar que Maquiavelo es “anti-maquiavélico”: da a conocer los artilugios y secretos de cómo dominan y construyen su poder los sectores gobernantes. Entonces la pregunta que cabe hacer es ¿para quién escribe Maquiavelo? Gramsci responderá que le habla y escribe a los que “no saben”, es decir, al pueblo emergente en aquella coyuntura histórica tan particular. Su propósito último era lograr la unidad territorial y política de su país, a través de la formación de un Estado secular moderno, que discipline tanto a los nobles feudales como a la Iglesia, conformando en paralelo un ejército no mercenario y de tipo nacional. Y la figura que debía realizar tamaña tarea se encarnaba en el “Príncipe”.
Pero además, Gramsci postula que más allá de los siglos transcurridos, el dotar de cohesión nacional a los sectores populares constituye una tarea aún pendiente. Sin embargo, dirá, esta labor ya no puede realizarla una persona o individuo (el Príncipe), sino que debe ser encarada por una organización colectiva. Y en el contexto contemporáneo en el que él escribe, y desde la perspectiva emancipatoria, los grupos subalternos a los que se debía unificar eran la clase obrera del norte de Italia, y los campesinos del mezzogiorno. Así pues, el rol prioritario de este Príncipe Moderno era romper el aislamiento en el que se encontraban sumidos los sectores populares a lo largo y ancho de Italia, dotándolos de cohesión y fortaleza ideológica y política. Y dentro de él, los “intelectuales orgánicos” están llamados a articulanr sus conocimientos teóricos (en tanto “especialistas”) con su capacidad organizativa (de dirección política y cultural). Pero este tipo de intelectual debe poder combinar dialécticamente este saber con el sentir popular, de manera tal que se vaya configurando una nueva concepción del mundo, opuesta a la dominante. En última instancia, para Gramsci de lo que se trata es de articular la sana espontaneidad de las masas, con la dirección consciente que aporta esta intelectualidad crítica, que desde ya no opera como un agente externo a los sectores en lucha, sino en tanto núcleo inmanente y de avanzada que contribuye a dotar de mayor coherencia y organicidad a los diversos grupos que pugnan por trascender el orden social capitalista. Recuperar hoy este legado, implica repensar el vínculo entre ciencia y política en los términos de un necesario análisis crítico de la realidad, que no se desvincule de la vocación transformadora que debe motivarnos a actuar sobre ella para trascenderla, desde una perspectiva emancipatoria y en diálogo permanente con los sectores subalternos que pugnan por construir un mundo más justo.
(Hernán Ouviña)
Colectivo de Izquierda
al 1º ENECPRRII
Encuentro Nacional de Estudiantes de Ciencia Política y Relaciones Internacionales
UBA, abril de 2011.
Intervención en el panel “Latinoamérica: Estado y crisis”
Volver a discutir el Estado
Fue tal la fuerza hegemónica de las políticas neoliberales en América Latina, que ellas impusieron también las formas y los límites para pensar la resistencia. Así, todo análisis de la complejidad de lo estatal cedió su lugar al resignado elogio de una política que ya no discutía más que en los márgenes. Desde las izquierdas acudimos en masa al recurso de dar por perdida la reflexión sobre el Estado y pasar a pensar en formas de lucha que se situaran por fuera, a veces de manera antagónica al Estado y muchas otras aspirando a ni siquiera tomar contacto con él, a pesar de la imposibilidad de esto en las sociedades modernas. No es aquí el lugar para detectar las incongruencias teóricas de esos proyectos ni de criticarlos desde otro momento histórico en que parece fácil detenerse en sus falencias. Pero sí cabe señalar que la fuerza del neoliberalismo estuvo en imponer los sentidos de la práctica política, los tonos de los discursos que podían decirse (y los que no).
Por fortuna, los tiempos han cambiado. Los pueblos latinoamericanos se levantaron y lograron importantes cambios, inscribiendo profundas modificaciones en las fisonomías de los Estados de la región. Con todas las particularidades que remiten a la historia específica de cada país, a los sectores sociales que se activaron, a su organización y capacidad de incidencia, y a otros tantos factores, se ha construido otro mapa político en la región, y eso debe ser celebrado. Y deben ser pensadas minuciosamente las consecuencias teóricas y políticas de este presente. El “retorno” del Estado es el gran saldo teórico de estos tiempos, que habilitan con ello a reflexionar sobre la necesidad de una instancia de articulación política, sobre su carácter contradictorio, y sobre sus límites y potencialidades para la construcción de estrategias políticas emancipatorias. Políticamente, asistimos a un momento histórico en la región. En toda su complejidad y en todas sus singulares expresiones, el proceso político contemporáneo es de una riqueza que costaría encontrar en la historia reciente de la región, al menos en las últimas cuatro décadas.
Por supuesto, es también complejo y contradictorio, y en ese marco los proyectos populares avanzan, pero también encuentran escollos. Ello supone la existencia de señales confusas, de procesos profundamente plagados de tensiones, en fin, de una sustantiva incomodidad para encontrar la claridad que brindaran las ideas preconcebidas. Por todo ello, es importante asistir a esta época y protagonizarla, señalar y debatir incansablemente las críticas y la necesidad de profundización. En un contexto de una rica y variada activación popular plasmada de modo complejo y contradictorio en los gobiernos de la región, es imperioso no caer en la histórica tentación de ponerse por fuera del proceso histórico real, ni lamentarse del hecho de que sería más fácil hacer política si las cosas fueran más claras.
(Martín Cortés)
Entrevista a Atilio Boron
P: ¿Qué aportes se están haciendo hoy desde las ciencias sociales, y desde la ciencia política en particular?
Atilio Boron: Creo que habría que hacer una distinción de lo que serían, por un lado, las corrientes que constituyen el mainstream, es decir, las corrientes hegemónicas en el mundo de las ciencias sociales, y por el otro, lo que podríamos ubicar en los márgenes o fuera de esa corriente, que es lo que yo llamo el pensamiento crítico. Si vamos a analizar las primeras, es decir, las expresiones del pensamiento más convencional, me parece que no ha habido un aporte demasiado significativo para la comprensión de lo que está pasando en América Latina.
El mainstream ha insistido mucho en los temas de carácter institucional, que no voy a negar la importancia que tienen, pero me parece que son visiones muy fragmentadas, fragmentarias, y parciales de la realidad. No es para minimizar la importancia del perfeccionamiento institucional, pero me parece que cuando eso lo ubicamos en el cuadro más específico de los procesos emancipatorios que hoy están en curso en América Latina, no es mucho lo que nos aporta para comprender esos fenómenos.
Lo mismo sucede con el énfasis puesto en los partidos políticos, en la dinámica partidaria, que nuevamente, es importante, pero si analizamos los casos más interesantes hoy de América Latina, donde están pasando cosas, por ejemplo la experiencia de Venezuela, Ecuador y Bolivia, en esos tres casos, nada de lo que dice la teorización tradicional acerca de los partidos políticos tiene mucha relevancia.
P: ¿Qué lugar le ocupa hoy a los intelectuales en América Latina?
AB: Creo no hay un solo lugar. Me parece muy buena la concepción de Noam Chomsky, quien entiende que el papel del intelectual es decir la verdad y denunciar la mentira. Creo que esto es una guía muy clara, decir la verdad siempre y denunciar la mentira siempre te coloca en una posición muy incómoda con el poder. En países como la Argentina, decir la verdad en la década del setenta costó la vida de mucha gente. Osea que decir la verdad no es siempre sencillo. Además lleva a enemistarse con los factores de poder, no sólo con el Estado, sino también con el establishment económico, lo cual hace que el intelectual que opte por decir la verdad y denunciar la mentira sea una especie de paria en su tierra, que de alguna manera es la condición en la que se encuentra gran parte de los intelectuales en Argentina. El mundo de lo privado ofrece una alternativa que muchos han recorrido, teniendo así a los grandes medios de comunicación a su favor y alcance. En otros países esto se complementa con una atracción de los intelectuales desde el Estado.
En definitiva, no se debe estar muy lejos del poder, ni muy cerca, porque sino no se lo puede interpelar. Es un juego muy delicado que no todos los intelectuales pueden resolver muy adecuadamente y eso es un problema serio en un continente como este que está muy influido por las modas intelectuales, producto de esta larga historia colonial que tenemos. O se es muy dependiente del Estado y allí no se puede ser crítico del gobierno, o dependiente de los privados quedando en una posición de complicidad de sus fechorías. Por ello el espacio de los intelectuales queda muy acotado.
Palabras hacia el Taller “Nuevos abordajes de la Ciencia Política: Ecología Política”
En las últimas décadas, la problemática ambiental se ha hecho presente en todas las dimensiones de la política. Al mismo tiempo, su impacto en las reflexiones de las ciencias sociales aparece marcadamente difuso, y resulta especialmente indeterminada, ante la falta de referencias teóricas establecidas.
La particularidad de la especie humana, en el conjunto de la naturaleza, es que las determinaciones más generales de sus relaciones con el medio natural están constituidas y mediadas por relaciones de poder, es decir, son primordialmente de naturaleza política.
En el actual momento del capitalismo, los conflictos medioambientales y las nuevas formas de resistencias sociales cobran relevancia frente a la globalización del comercio y la lógica del modelo de acumulación capitalista, que ponen un eje fundamental en la especialización productiva de los territorios y la extracción de recursos naturales. De esta manera, las actuales discusiones sobre la integración regional, las relaciones internacionales y el propio análisis de políticas públicas, contienen una dimensión medioambiental ineludible.
Esta paulatina introducción de los conflictos naturales en la agenda política, junto a los cambios denotados propios del proceso de globalización nos exigen revisar los cambios en la conformación tanto del Estado como de los diversos espacios de problematización social, al tiempo que nos enfrenta a comprender las nuevas articulaciones que se desarrollan entre ambos.
Hay quién propone a la Ecología Política como el estudio de los conflictos de distribución ecológica, siendo, por lo tanto, una conjunción de perspectivas de la Economía Política y de la Ecología Humana (Joan Martínez Allier). Otros, en cambio, la asimilan a un diálogo tenso entre Historia y Biología, y localizan su reflexión en el espacio que se refiere más propiamente a la tradición del campo antropológico (Arturo Escobar). Desde nuestro punto de vista, la reflexión de la Ecología Política sería mejor formulada como problemática de la Ciencia Política, en tanto en el centro de la relación Sociedad - Naturaleza está el Poder.
En este marco de múltiples miradas, se propone a la Ecología Política como un espacio de encuentro de diferentes campos intelectuales, no tanto como una nueva sistematización disciplinaria, sino como un diálogo plural entre tradiciones científicas, reflexiones del pensamiento social y recuperación de prácticas históricas de actores y movimientos sociales y políticos.
(Tamara Perelmuter y Carla Poth)
Entrevista a Federico Schuster
P: ¿Cuáles son los desafíos de la Ciencia Política hoy?
Federico Schuster: La Ciencia Política es una disciplina que se consolidó en su desarrollo teórico y metodológico durante la segunda mitad del siglo XX. Desde una perspectiva conductista y empirista evolucionó progresivamente hacia un abordaje más complejo de los hechos. Sin embargo, su institucionalismo por momentos extremo no le ha permitido ver muchas veces la importancia de los procesos sociales que están a la base o interactúan con los políticos. En tal sentido, ese es un desafío presente de enorme importancia, el de poder vincular lo que acontece en el terreno de las instituciones políticas con los hechos y procesos sociales. Acciones colectivas y movimientos sociales, por ejemplo, son actores ya políticos ya de impacto político. Una teoría más compleja y una mayor apertura a los resultados de la Sociología resultarán necesarios para comprender y explicar los procesos sociales de influencia política.
P: ¿Cuáles son los problemas o limitaciones de la Ciencia Política para enfrentar esos desafíos?
F.S.: Hay tres limitaciones que afectan a la Ciencia Política para enfrentar esos desafíos. La primera ya ha sido mencionada más arriba y tiene que ver con ser una disciplina que tendió a restringir en sus análisis empíricos (y en su teoría empírica, por supuesto, aunque no necesariamente en su teoría filosófica) el concepto de política a aquello que cabe en las instituciones. Con centro en el estado y los partidos políticos (incluyendo formas y procesos, como régimen de gobierno, elecciones, etc.), en general ha tenido a los sindicatos como límite con el orden de lo social. Es necesario entonces asumir un uso más amplio de política, para incluir los procesos sociales de contenido o influencia política. Lo que nos lleva a la segunda limitación, que no es exclusiva de nuestra disciplina, sino de todas las ciencias sociales. Se trata de pensar espacios disciplinares más abiertos, donde las fronteras entre las disciplinas no sean absolutas. En la teoría, muchos autores lo han planteado amplia y claramente (quizás los trabajos de I. Wallerstein sean de los mejores ejemplos en tal sentido) y en la práctica muchas veces se hace de hecho, pero en general las disciplinas sienten la necesidad de cerrarse sobre sí para defender su identidad. Es entendible, pero el resultado puede ser muchas veces negativo. Finalmente, y de algún modo en relación con las limitaciones anteriores, debe decirse que la Ciencia Política ha tendido muchas veces a definir a la política como un subsistema social, aislándolo del conjunto de las relaciones sociales. Esto es parcialmente cierto, por la creciente diferenciación racional a que condujo el desarrollo capitalista del siglo XX, y que ha sido vastamente teorizado y estudiado. Sin embargo, transformar el análisis razonable de un proceso de complejización creciente y hasta un aislamiento analítico de los factores (subsistemas o esferas) en ese proceso, en una cosificación de las diferencias convierte al tal proceso complejo en una simplificación excesiva.
Algunas palabras para facilitar el Taller:
“Otra orientación para las orientaciones:
repensando las Relaciones Internacionales”
¿Qué son las relaciones internacionales? Una primera respuesta es: son las relaciones inter-nacionales, entre naciones, es decir, entre Estados-nación. Es algo obvio pero no es un dato menor. La actual forma de encarar las RRII es poniendo el foco en el estudio de los Estados-nación en el marco global. El problema es que al ser el Estado el punto de partida, se pierde la posibilidad de poner en cuestión de dónde sale ese propio Estado, y qué tipo de relación éste tiene con, por ejemplo, la sociedad civil y la economía global. Estas no son cuestiones que las RRII tengan intención de abordar; más bien, son dejadas para la sociología y para la economía, y todo lo que tenga que ver con la crítica es desechado hacia la filosofía política.
Desde esta base se desprende el tipo de estudios que encara esta disciplina: a) el eje de análisis se construye sobre los conflictos internacionales, entendidos éstos como conflictos entre Estados, que deben tener respuestas desde los Estados; b) la sociedad civil (por ejemplo, las empresas transnacionales o las organizaciones sociales) aparece con un rol secundario en el análisis, y no se explica cuál es la relación entre ésta y el Estado: ¿se trata de una relación interna ? ¿o una afecta externamente al otro? Más bien se quedan con la segunda respuesta; c) el estudio de las instituciones internacionales parece ceñirse a la ONU, sin ver las nuevas instituciones que hoy pueden ayudar a explicar el momento de la globalización capitalista; d) la crisis internacional es desatendida, y si aparece es como algo negativo que debe ser resuelto por la economía (claramente, desde los Estados); e) también la integración regional es explicada como una cuestión de Estados, perdiendo la dimensión social de los procesos, la cual sólo aparece como inputs para la política exterior.
Las RRII parecen entonces no brindar las herramientas para analizar la política internacional más allá del Estado-nación. Probablemente, unas RRII críticas deberían poner en cuestión la propia existencia de esta disciplina como separada del resto de las ciencias sociales, intentando tener su propio objeto de estudio, y sin ver la relación interna entre los conceptos.
Es por eso que proponemos algunas preguntas disparadoras:
1) ¿se puede pensar desde las RRII la actual coyuntura latinoamericana? ¿por qué?
2) ¿sirven las herramientas que hoy se brindan para comprender el momento de la acumulación global del capital?
3) ¿qué nuevas perspectivas podrían ser incorporadas para ampliar el foco de esta disciplina?
(Luciana Ghiotto)
Intervención en el Panel
¿Qué ciencia para qué política?
Un debate epistémico.
Recuperar hoy el legado de Maquiavelo y Gramsci
Si Nicolás Maquiavelo y Antonio Gramsci resultan pensadores clásicos de la política, ello se debe a que -parafraseando a Italo Calvino- “no han terminado de decir aquello que tenían para decir”. Ambos continúan hablándonos, aunque no tanto sobre su época como acerca de la nuestra. Siguen formulando interrogantes y sugiriendo problemas en torno a nuestro presente, que sólo nosotros, desde éste hoy tan complejo y dramático, podemos responder. Sus ideas, por lo tanto, siguen motivando a la reflexión y a la acción, pero especialmente a una recuperación de su herencia que lejos de resultar pasiva y literal, debe ser ante todo crítica y militante. Una relectura que a la vez apele a un riguroso ejercicio de traducción, en el sentido etimológico y polisémico de este término: simultáneamente remite a tradición (vale decir, a rescatar del olvido), a traición (la cual resulta siempre implícita y hasta necesaria en toda interpretación) y transición (hacia algo renovado que escamotee la mecánica repetición).
En primer lugar habría que decir que si a grandes rasgos en la larga tradición de la teoría política han existido y existen dos visiones generales y contrapuestas -las que apuestan a perpetuar el orden social y aquellas que se inclinan por una construcción política alternativa y crítica de lo existente- tanto Maquiavelo como Gramsci se ubican claramente en la segunda perspectiva. De ahí que podamos llamarlos a ambos filósofos de la praxis, esto es, pensadores revolucionarios que amalgamaron teoría y acción, análisis exhaustivo de la realidad y proposición apasionada de cómo trascenderla. A contrapelo del sentido común dominante en la academia, que nos pretende enseñar a un Maquiavelo y un Gramsci científicos y desvinculados del “deber ser”, fríos analistas de las sociedades de su época, es preciso recuperar a estas figuras en todas su dimensión. El propio Gramsci llegó a expresar que El Principe no constituía un tratado escolástico y que el elemento “racional y doctrinario” no resultaba el único ni el principal a destacar de la obra maquiaveliana. Por el contrario, en sus póstumos Cuadernos de la Cárcel afirmó que se debía entender a aquel libro como “viviente”, en la medida en que lograba fusionar de manera original el sentir y el saber, la febril pasión y la reflexión crítica, la ciencia y la política, el mito movilizante y la capacidad de análisis histórico. Por ello no temió en considerar a Maquiavelo como el verdadero fundador de la filosofía de la praxis, en la medida en que logró articular dialécticamente teoría y práctica, crítica y propuesta, pensamiento y actividad transformadora, anhelos y estrategias para concretizarlos en la realidad.
A Gramsci le parece fundamental no omitir la faceta militante y crítica del florentino. La obra de Maquiavelo, a contrapelo de las erróneas lecturas de su época, no constituía un inmoral recetario de consejos para Príncipes gobernantes, sino un discurso crítico con respecto a estas prácticas. Irónicamente, se podría afirmar que Maquiavelo es “anti-maquiavélico”: da a conocer los artilugios y secretos de cómo dominan y construyen su poder los sectores gobernantes. Entonces la pregunta que cabe hacer es ¿para quién escribe Maquiavelo? Gramsci responderá que le habla y escribe a los que “no saben”, es decir, al pueblo emergente en aquella coyuntura histórica tan particular. Su propósito último era lograr la unidad territorial y política de su país, a través de la formación de un Estado secular moderno, que discipline tanto a los nobles feudales como a la Iglesia, conformando en paralelo un ejército no mercenario y de tipo nacional. Y la figura que debía realizar tamaña tarea se encarnaba en el “Príncipe”.
Pero además, Gramsci postula que más allá de los siglos transcurridos, el dotar de cohesión nacional a los sectores populares constituye una tarea aún pendiente. Sin embargo, dirá, esta labor ya no puede realizarla una persona o individuo (el Príncipe), sino que debe ser encarada por una organización colectiva. Y en el contexto contemporáneo en el que él escribe, y desde la perspectiva emancipatoria, los grupos subalternos a los que se debía unificar eran la clase obrera del norte de Italia, y los campesinos del mezzogiorno. Así pues, el rol prioritario de este Príncipe Moderno era romper el aislamiento en el que se encontraban sumidos los sectores populares a lo largo y ancho de Italia, dotándolos de cohesión y fortaleza ideológica y política. Y dentro de él, los “intelectuales orgánicos” están llamados a articulanr sus conocimientos teóricos (en tanto “especialistas”) con su capacidad organizativa (de dirección política y cultural). Pero este tipo de intelectual debe poder combinar dialécticamente este saber con el sentir popular, de manera tal que se vaya configurando una nueva concepción del mundo, opuesta a la dominante. En última instancia, para Gramsci de lo que se trata es de articular la sana espontaneidad de las masas, con la dirección consciente que aporta esta intelectualidad crítica, que desde ya no opera como un agente externo a los sectores en lucha, sino en tanto núcleo inmanente y de avanzada que contribuye a dotar de mayor coherencia y organicidad a los diversos grupos que pugnan por trascender el orden social capitalista. Recuperar hoy este legado, implica repensar el vínculo entre ciencia y política en los términos de un necesario análisis crítico de la realidad, que no se desvincule de la vocación transformadora que debe motivarnos a actuar sobre ella para trascenderla, desde una perspectiva emancipatoria y en diálogo permanente con los sectores subalternos que pugnan por construir un mundo más justo.
(Hernán Ouviña)
miércoles, 6 de abril de 2011
12/4 Presentación del libro El avance de la soja trangénica
EDICIONES DEL CCC PRESENTA
El avance de la soja transgénica:
¿Progreso científico o mercantilización de la vida?
Un análisis crítico de la biotecnología en Argentina
Carina López Monja - Carla Poth - Tamara Perelmuter
Prólogo: Héctor Alimonda
Martes 12 de abril
19:00
Sala Jacobo Laks [3ºP]
Centro Cultural de la Cooperacion.
Av. Corrientes 1543
Acompañará a las autoras: Carlos Vicente
[Coordinador para América Latina de la organización GRAIN -Genetic Resources Action International-, e integrante del consejo editorial de Biodiversidad, sustento y culturas]
Durante las últimas tres décadas, se produjeron cambios en las regiones agrarias que trastocaron los espacios y estrategias de producción. Junto a la estructuración de un nuevo escenario político, económico y social en el contexto mundial, la biotecnología apareció en el agro instaurando una “nueva forma” de hacer agricultura. Y con ella, el capital ha expandido un nuevo patrón de dominación y una renovada concepción sobre la naturaleza y los espacios agrarios.
Con la liberalización de la soja transgénica, en 1996, el modelo biotecnológico dio el primer paso en Argentina. La inserción de la biotecnología, a lo largo de los 90 implicó la reconfiguración total de este escenario agrario. En la actualidad, este modelo se encuentra consolidado y en profundización.
Esta investigación presenta un análisis de las recientes transformaciones del capital en el agro y sus consecuencias, advirtiendo las particularidades de este proceso en América Latina y Argentina, donde la agricultura ocupa un lugar central.
Con este compendio de ideas, lejos de agotar el debate, buscamos enriquecer la construcción de una visión crítica de este modelo productivo agrario.
Organiza Ediciones del CCC
El avance de la soja transgénica:
¿Progreso científico o mercantilización de la vida?
Un análisis crítico de la biotecnología en Argentina
Carina López Monja - Carla Poth - Tamara Perelmuter
Prólogo: Héctor Alimonda
Martes 12 de abril
19:00
Sala Jacobo Laks [3ºP]
Centro Cultural de la Cooperacion.
Av. Corrientes 1543
Acompañará a las autoras: Carlos Vicente
[Coordinador para América Latina de la organización GRAIN -Genetic Resources Action International-, e integrante del consejo editorial de Biodiversidad, sustento y culturas]
Durante las últimas tres décadas, se produjeron cambios en las regiones agrarias que trastocaron los espacios y estrategias de producción. Junto a la estructuración de un nuevo escenario político, económico y social en el contexto mundial, la biotecnología apareció en el agro instaurando una “nueva forma” de hacer agricultura. Y con ella, el capital ha expandido un nuevo patrón de dominación y una renovada concepción sobre la naturaleza y los espacios agrarios.
Con la liberalización de la soja transgénica, en 1996, el modelo biotecnológico dio el primer paso en Argentina. La inserción de la biotecnología, a lo largo de los 90 implicó la reconfiguración total de este escenario agrario. En la actualidad, este modelo se encuentra consolidado y en profundización.
Esta investigación presenta un análisis de las recientes transformaciones del capital en el agro y sus consecuencias, advirtiendo las particularidades de este proceso en América Latina y Argentina, donde la agricultura ocupa un lugar central.
Con este compendio de ideas, lejos de agotar el debate, buscamos enriquecer la construcción de una visión crítica de este modelo productivo agrario.
Organiza Ediciones del CCC
domingo, 27 de febrero de 2011
EDIFICIO UNICO: Nuevos 10.000 metros para las carreras de Sociales
Nuevos 10.000 metros para las carreras de Sociales
http://www.uba.ar/comunicacion/noticia.php?id=2799
En el marco de un evento del que participaron el decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Sergio Caletti, la vicedecana Adriana Clemente y el secretario de Hacienda de la UBA, José Luis Giusti, en representación del rector Ruben Hallu, se presentó oficialmente la finalización de la segunda etapa de obra del edificio único de esa Facultad, ubicado en Santiago del Estero 1029, en el barrio de Constitución. Además, se anunció la licitación para la tercera fase que, dividida en dos partes, será la etapa final de la construcción que comenzará en el mes de mayo de 2011.
En la ocasión, el decano Caletti dijo que el costo destinado a la realización total del edificio único de la Facultad de Ciencias Sociales, demandó una cifra cercana a los 90 millones de pesos, tratándose se la obra de mayor envergadura encarada por la Universidad e Buenos Aires desde la construcción, en 1960, de los edificios de la Ciudad Universitaria.
El secretario Giusti, a su vez, indicó que los fondos requeridos para esta segunda etapa, por 23 millones, 995 mil 947 pesos, provinieron del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios a través de la Subsecretaría de Obras Públicas de la Nación. Agregó que a la sede Ramos Mejías será trasladado el Ciclo Básico Común que funcionaba en la calle Bulnes, al igual que las autoridades del CBC que tenían su asiento en la Facultad de Arquitectura. Diseño y Urbanismo.
El edificio
El edificio, planificado con cuatro pisos y un subsuelo tendrá una superficie total de 32.532 m2 discriminados en 30.282m2 cubiertos donde funcionarán las cinco carreras que componen la Facultad de Ciencias Sociales, sus institutos de investigación, su área de posgrados; y 2250 m² descubiertos, que incluyen 1270 m2 para estacionamiento y 980 m2 de patios y terrazas. El edificio fue construido de acuerdo a la normativa vigente, planificando sanitarios especiales y rampas de acceso para personas con movilidad reducida.
La segunda fase de construcción del inmueble situado en la manzana comprendida entre las calles Santiago del Estero, Humberto Primo, Carlos Calvo y San José, con entrada por la fachada principal de Santiago del Estero 1029, significó una inversión de $23. 995.947, partida que destinó el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios a través de la Subsecretaría de Obras Públicas de la Nación. La misma concluyó en el mes de diciembre de 2010.
Durante esta etapa se construyeron 9.180 m2 en los cuales se crearon 30 aulas, una zona destinada a la producción audiovisual y gráfica que incluye 12 aulas especiales, estudios de radio y televisión; el Centro de Producción e Investigación Audiovisual de la carrera de Comunicación (CEPIA); un auditorio de 750 m2 con capacidad para albergar a 700 personas; salas de investigación; varios ascensores; 2 patios y baños en todos los pisos. Además, 700m² destinados a estacionamiento. Las refacciones de esta segunda etapa también incluyeron la instalación de aire acondicionado, ventilación y calefacción.
Estas obras permitirán que las carreras de Ciencias de la Comunicación y Ciencia Política funcionen en dicho edificio a partir de marzo 2011, además de la carrera de Trabajo Social que funciona allí desde 2007.
La tercera etapa está subdividida en dos fases. La primera (A) contempla la construcción final del espacio destinado a aulas y el comedor. La segunda (B), la preparación de la planta para construir el cuarto piso, las oficinas administrativas, el decanato, la biblioteca e institutos de investigación. El total de la superficie a construir en dicha etapa (A y B) alcanza los 10.450 m2, 9880 m2 cubiertos y 570 m2 de estacionamiento.
Además, se construirán un edificio de cuatro niveles sobre el estacionamiento existente en la calle Carlos Calvo, las circulaciones verticales, cinco nuevos núcleos de escaleras y seis ascensores.
El pliego de la fase A de la tercera etapa, que actualmente se encuentra en licitación, es por un monto de $19.914.666 y un total de 7472 m2 cubiertos y se prevé un plazo de 24 meses para su ejecución. El inicio de obra está planificado para mayo de 2011 y permitirá finalmente la mudanza del resto de las carreras al nuevo edificio único de Sociales.
http://www.uba.ar/comunicacion/noticia.php?id=2799
En el marco de un evento del que participaron el decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Sergio Caletti, la vicedecana Adriana Clemente y el secretario de Hacienda de la UBA, José Luis Giusti, en representación del rector Ruben Hallu, se presentó oficialmente la finalización de la segunda etapa de obra del edificio único de esa Facultad, ubicado en Santiago del Estero 1029, en el barrio de Constitución. Además, se anunció la licitación para la tercera fase que, dividida en dos partes, será la etapa final de la construcción que comenzará en el mes de mayo de 2011.
En la ocasión, el decano Caletti dijo que el costo destinado a la realización total del edificio único de la Facultad de Ciencias Sociales, demandó una cifra cercana a los 90 millones de pesos, tratándose se la obra de mayor envergadura encarada por la Universidad e Buenos Aires desde la construcción, en 1960, de los edificios de la Ciudad Universitaria.
El secretario Giusti, a su vez, indicó que los fondos requeridos para esta segunda etapa, por 23 millones, 995 mil 947 pesos, provinieron del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios a través de la Subsecretaría de Obras Públicas de la Nación. Agregó que a la sede Ramos Mejías será trasladado el Ciclo Básico Común que funcionaba en la calle Bulnes, al igual que las autoridades del CBC que tenían su asiento en la Facultad de Arquitectura. Diseño y Urbanismo.
El edificio
El edificio, planificado con cuatro pisos y un subsuelo tendrá una superficie total de 32.532 m2 discriminados en 30.282m2 cubiertos donde funcionarán las cinco carreras que componen la Facultad de Ciencias Sociales, sus institutos de investigación, su área de posgrados; y 2250 m² descubiertos, que incluyen 1270 m2 para estacionamiento y 980 m2 de patios y terrazas. El edificio fue construido de acuerdo a la normativa vigente, planificando sanitarios especiales y rampas de acceso para personas con movilidad reducida.
La segunda fase de construcción del inmueble situado en la manzana comprendida entre las calles Santiago del Estero, Humberto Primo, Carlos Calvo y San José, con entrada por la fachada principal de Santiago del Estero 1029, significó una inversión de $23. 995.947, partida que destinó el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios a través de la Subsecretaría de Obras Públicas de la Nación. La misma concluyó en el mes de diciembre de 2010.
Durante esta etapa se construyeron 9.180 m2 en los cuales se crearon 30 aulas, una zona destinada a la producción audiovisual y gráfica que incluye 12 aulas especiales, estudios de radio y televisión; el Centro de Producción e Investigación Audiovisual de la carrera de Comunicación (CEPIA); un auditorio de 750 m2 con capacidad para albergar a 700 personas; salas de investigación; varios ascensores; 2 patios y baños en todos los pisos. Además, 700m² destinados a estacionamiento. Las refacciones de esta segunda etapa también incluyeron la instalación de aire acondicionado, ventilación y calefacción.
Estas obras permitirán que las carreras de Ciencias de la Comunicación y Ciencia Política funcionen en dicho edificio a partir de marzo 2011, además de la carrera de Trabajo Social que funciona allí desde 2007.
La tercera etapa está subdividida en dos fases. La primera (A) contempla la construcción final del espacio destinado a aulas y el comedor. La segunda (B), la preparación de la planta para construir el cuarto piso, las oficinas administrativas, el decanato, la biblioteca e institutos de investigación. El total de la superficie a construir en dicha etapa (A y B) alcanza los 10.450 m2, 9880 m2 cubiertos y 570 m2 de estacionamiento.
Además, se construirán un edificio de cuatro niveles sobre el estacionamiento existente en la calle Carlos Calvo, las circulaciones verticales, cinco nuevos núcleos de escaleras y seis ascensores.
El pliego de la fase A de la tercera etapa, que actualmente se encuentra en licitación, es por un monto de $19.914.666 y un total de 7472 m2 cubiertos y se prevé un plazo de 24 meses para su ejecución. El inicio de obra está planificado para mayo de 2011 y permitirá finalmente la mudanza del resto de las carreras al nuevo edificio único de Sociales.
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Declaración de la Asamblea de los Movimientos Sociales
FSM Dakar (Senegal) – 10 de febrero de 2011
Declaración de la Asamblea de los Movimientos Sociales
Nosotras y nosotros, reunidos en la Asamblea de Movimientos Sociales, realizada en Dakar durante el Foro Social Mundial 2011, afirmamos el aporte fundamental de África y de sus pueblos en la construcción de la civilización humana. Juntos, los pueblos de todos los continentes, libramos luchas donde nos oponemos con gran energía a la dominación del capital, que se oculta detrás de la promesa de progreso económico del capitalismo y de la aparente estabilidad política. La descolonización de los pueblos oprimidos es un gran reto para los movimientos sociales del mundo entero.
Afirmamos nuestro apoyo y solidaridad activa a los pueblos de Túnez y Egipto y del mundo árabe que se levantan hoy para reivindicar una real democracia y construir poder popular. Con sus luchas, muestran el camino a otro mundo, libre de la opresión y de la explotación.
Reafirmamos con fuerza nuestro apoyo a los pueblos de Costa de Marfil, de África y de todo el mundo en su lucha por una democracia soberana y participativa. Defendemos el derecho a la autodeterminación y el derecho colectivo de todos los pueblos del mundo.
En el proceso del FSM, la Asamblea de Movimientos Sociales es el espacio donde nos reunimos desde nuestra diversidad para juntos construir agendas y luchas comunes contra el capitalismo, el patriarcado, el racismo y todo tipo de discriminación.
En Dakar celebramos los 10 años del primer FSM, realizado en 2001 en Porto Alegre, Brasil. En este periodo hemos construido una historia y un trabajo común que permitió algunos avances, particularmente en América Latina donde logramos frenar alianzas neoliberales y concretar alternativas para un desarrollo socialmente justo y respetuoso de la Madre Tierra.
En estos 10 años vimos también la eclosión de una crisis sistémica, expresada en la crisis alimentaria, ambiental, financiera y económica, que resultó en el aumento de las migraciones y desplazamientos forzados, de la explotación, del endeudamiento, y de las desigualdades sociales.
Denunciamos el rol de los agentes del sistema (bancos, transnacionales, conglomerados mediáticos, instituciones internacionales etc.), que, en búsqueda del máximo lucro, mantienen con diversos rostros su política intervencionista a través de guerras, ocupaciones militares, supuestas misiones de ayuda humanitaria, creación de bases militares, saqueos de los recursos naturales, la explotación de los pueblos, y manipulación ideológica. Denunciamos también la cooptación que estos agentes ejercen a través de financiamentos de sectores sociales de su interés y sus prácticas asistencialistas que generan dependencia.
El capitalismo destruye la vida cotidiana de la gente. Pero a cada día nacen múltiples luchas por la justicia social, para eliminar los efectos que dejó el colonialismo y para que todos y todas tengamos una digna calidad de vida. Afirmamos que los pueblos no debemos seguir pagando por esta crisis sistémica y que no hay salida a la crisis dentro del sistema capitalista!
Reafirmando la necesidad de construir una estrategia común de lucha contra el capitalismo, nosotros, movimientos sociales:
Luchamos contra las trasnacionales porque sostienen el sistema capitalista, privatizan la vida, los servicios públicos, y los bienes comunes, como el agua, el aire, la tierra, las semillas, y los recursos minerales. Las transnacionales promueven las guerras a través de la contratación de empresas militares privadas y mercenarios, y de la producción de armamentos, reproducen prácticas extractivistas insostenibles para la vida, acaparan nuestras tierras y desarrollan alimentos transgénicos que nos quitan a los pueblos el derecho a la alimentación y eliminan la biodiversidad.
Exigimos la soberanía de los pueblos en la definición de nuestro modo de vida. Exigimos políticas que protejan las producciones locales que dignifiquen las prácticas en el campo y conserven los valores ancestrales de la vida. Denunciamos los tratados neoliberales de libre comercio y exigimos la libre circulación de seres humanos.
Seguimos movilizándonos por la cancelación incondicional de la deuda pública de todos los países del Sur. Denunciamos igualmente, en los países del Norte, la utilización de la deuda pública para imponer a los pueblos políticas injustas y antisociales.
Movilicémonos masivamente durante las reuniones del G8 y G20 para decir no a las políticas que nos tratan como mercancías!
Luchamos por la justicia climática y la soberanía alimentaria. El calentamiento global es resultado del sistema capitalista de producción, distribución y consumo. Las transnacionales, las instituciones financieras internacionales y gobiernos a su servicio no quieren reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Denunciamos el “capitalismo verde” y rechazamos las falsas soluciones a la crisis climática como los agrocombustibles, los transgénicos y los mecanismos de mercado de carbono, como REDD, que ilusionan a poblaciones empobrecidas con el progreso, mientras privatizan y mercantilizan los bosques y territorios donde han vivido miles de años.
Defendemos la soberanía alimentaria y el acuerdo alcanzado en la Cumbre de los Pueblos Contra el Cambio Climático y por los Derechos de la Madre Tierra, realizada en Cochabamba, donde verdaderas alternativas a la crisis climática han sido construidas con movimientos y organizaciones sociales y populares de todo el mundo.
Movilicémonos todas y todos, especialmente el continente africano, durante la COP-17 en Durban, Sudáfrica, y la Río +20, en 2012, para reafirmar los derechos de los pueblos y de la Madre Tierra y frenar el ilegítimo acuerdo de Cancún.
Defendemos la agricultura campesina que es una solución real a la crisis alimentaria y climática y significa también acceso a la tierra para la gente que la vive y la trabaja. Por eso llamamos a una gran movilización para frenar el acaparamiento de tierras y apoyar las luchas campesinas locales.
Luchamos contra la violencia hacia la mujer que es ejercida con regularidad en los territorios ocupados militarmente, pero también contra la violencia que sufren las mujeres cuando son criminalizadas por participar activamente en las luchas sociales. Luchamos contra la violencia doméstica y sexual que es ejercida sobre ellas cuando son consideradas como objetos o mercancías, cuando la soberanía sobre sus cuerpos y su espiritualidad no es reconocida. Luchamos contra el tráfico de mujeres, niñas y niños.
Defendemos la diversidad sexual, el derecho a autodeterminación de género, y luchamos contra la homofobia y la violencia sexista.
Movilicémonos todos y todas, unidos, en todas las partes del mundo contra la violencia hacia la mujer.
Luchamos por la paz y contra la guerra, el colonialismo, las ocupaciones y la militarización de nuestros territorios. Las potencias imperialistas utilizan las bases militares para fomentar conflictos, controlar y saquear los recursos naturales, y promover iniciativas antidemocráticas como hicieron con el golpe de Estado en Honduras y con la ocupación militar en Haiti. Promueven guerras y conflictos como hacen en Afganistán, Iraq, la República Democrática del Congo y en varios otros paises.
Intensifiquemos la lucha contra la represión de los pueblos y la criminalización de la protesta y fortalezcamos herramientas de solidaridad entre los pueblos como el movimiento global de boicot, desinversiones y sanciones hacia Israel. Nuestra lucha se dirige también contra la OTAN y por la eliminación de todas las armas nucleares.
Cada una de estas luchas implica una batalla de ideas, en la que no podremos avanzar sin democratizar la comunicación. Afirmamos que es posible construir una integración de otro tipo, a partir del pueblo y para los pueblos y con la participación fundamental de los jóvenes, las mujeres, campesinos y pueblos originarios.
La asamblea de movimientos sociales convoca a fuerzas y actores populares de todos los países a desarrollar dos acciones de movilización, coordinadas a nivel mundial, para contribuir a la emancipación y autodeterminación de nuestros pueblos y para reforzar la lucha contra el capitalismo.
Inspirados en las luchas del pueblo de Túnez y Egipto, llamamos a que el 20 de marzo sea un día mundial de solidaridad con el levantamiento del pueblo árabe y africano que en sus conquistas contribuyen a las luchas de todos los pueblos: la resistencia del pueblo palestino y saharaoui, las movilizaciones europeas, asiáticas y africanas contra la deuda y el ajuste estructural y todos los procesos de cambio que se construyen en América Latina.
Convocamos igualmente a un día de acción global contra el capitalismo el 12 de octubre donde, de todas las maneras posibles, rechazaremos ese sistema que destruye todo a su paso.
Movimientos sociales de todo el mundo, avancemos hacia la unidad a nivel mundial para derrotar al sistema capitalista!!
Nosotras y nosotros venceremos!!!
Declaración de la Asamblea de los Movimientos Sociales
Nosotras y nosotros, reunidos en la Asamblea de Movimientos Sociales, realizada en Dakar durante el Foro Social Mundial 2011, afirmamos el aporte fundamental de África y de sus pueblos en la construcción de la civilización humana. Juntos, los pueblos de todos los continentes, libramos luchas donde nos oponemos con gran energía a la dominación del capital, que se oculta detrás de la promesa de progreso económico del capitalismo y de la aparente estabilidad política. La descolonización de los pueblos oprimidos es un gran reto para los movimientos sociales del mundo entero.
Afirmamos nuestro apoyo y solidaridad activa a los pueblos de Túnez y Egipto y del mundo árabe que se levantan hoy para reivindicar una real democracia y construir poder popular. Con sus luchas, muestran el camino a otro mundo, libre de la opresión y de la explotación.
Reafirmamos con fuerza nuestro apoyo a los pueblos de Costa de Marfil, de África y de todo el mundo en su lucha por una democracia soberana y participativa. Defendemos el derecho a la autodeterminación y el derecho colectivo de todos los pueblos del mundo.
En el proceso del FSM, la Asamblea de Movimientos Sociales es el espacio donde nos reunimos desde nuestra diversidad para juntos construir agendas y luchas comunes contra el capitalismo, el patriarcado, el racismo y todo tipo de discriminación.
En Dakar celebramos los 10 años del primer FSM, realizado en 2001 en Porto Alegre, Brasil. En este periodo hemos construido una historia y un trabajo común que permitió algunos avances, particularmente en América Latina donde logramos frenar alianzas neoliberales y concretar alternativas para un desarrollo socialmente justo y respetuoso de la Madre Tierra.
En estos 10 años vimos también la eclosión de una crisis sistémica, expresada en la crisis alimentaria, ambiental, financiera y económica, que resultó en el aumento de las migraciones y desplazamientos forzados, de la explotación, del endeudamiento, y de las desigualdades sociales.
Denunciamos el rol de los agentes del sistema (bancos, transnacionales, conglomerados mediáticos, instituciones internacionales etc.), que, en búsqueda del máximo lucro, mantienen con diversos rostros su política intervencionista a través de guerras, ocupaciones militares, supuestas misiones de ayuda humanitaria, creación de bases militares, saqueos de los recursos naturales, la explotación de los pueblos, y manipulación ideológica. Denunciamos también la cooptación que estos agentes ejercen a través de financiamentos de sectores sociales de su interés y sus prácticas asistencialistas que generan dependencia.
El capitalismo destruye la vida cotidiana de la gente. Pero a cada día nacen múltiples luchas por la justicia social, para eliminar los efectos que dejó el colonialismo y para que todos y todas tengamos una digna calidad de vida. Afirmamos que los pueblos no debemos seguir pagando por esta crisis sistémica y que no hay salida a la crisis dentro del sistema capitalista!
Reafirmando la necesidad de construir una estrategia común de lucha contra el capitalismo, nosotros, movimientos sociales:
Luchamos contra las trasnacionales porque sostienen el sistema capitalista, privatizan la vida, los servicios públicos, y los bienes comunes, como el agua, el aire, la tierra, las semillas, y los recursos minerales. Las transnacionales promueven las guerras a través de la contratación de empresas militares privadas y mercenarios, y de la producción de armamentos, reproducen prácticas extractivistas insostenibles para la vida, acaparan nuestras tierras y desarrollan alimentos transgénicos que nos quitan a los pueblos el derecho a la alimentación y eliminan la biodiversidad.
Exigimos la soberanía de los pueblos en la definición de nuestro modo de vida. Exigimos políticas que protejan las producciones locales que dignifiquen las prácticas en el campo y conserven los valores ancestrales de la vida. Denunciamos los tratados neoliberales de libre comercio y exigimos la libre circulación de seres humanos.
Seguimos movilizándonos por la cancelación incondicional de la deuda pública de todos los países del Sur. Denunciamos igualmente, en los países del Norte, la utilización de la deuda pública para imponer a los pueblos políticas injustas y antisociales.
Movilicémonos masivamente durante las reuniones del G8 y G20 para decir no a las políticas que nos tratan como mercancías!
Luchamos por la justicia climática y la soberanía alimentaria. El calentamiento global es resultado del sistema capitalista de producción, distribución y consumo. Las transnacionales, las instituciones financieras internacionales y gobiernos a su servicio no quieren reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Denunciamos el “capitalismo verde” y rechazamos las falsas soluciones a la crisis climática como los agrocombustibles, los transgénicos y los mecanismos de mercado de carbono, como REDD, que ilusionan a poblaciones empobrecidas con el progreso, mientras privatizan y mercantilizan los bosques y territorios donde han vivido miles de años.
Defendemos la soberanía alimentaria y el acuerdo alcanzado en la Cumbre de los Pueblos Contra el Cambio Climático y por los Derechos de la Madre Tierra, realizada en Cochabamba, donde verdaderas alternativas a la crisis climática han sido construidas con movimientos y organizaciones sociales y populares de todo el mundo.
Movilicémonos todas y todos, especialmente el continente africano, durante la COP-17 en Durban, Sudáfrica, y la Río +20, en 2012, para reafirmar los derechos de los pueblos y de la Madre Tierra y frenar el ilegítimo acuerdo de Cancún.
Defendemos la agricultura campesina que es una solución real a la crisis alimentaria y climática y significa también acceso a la tierra para la gente que la vive y la trabaja. Por eso llamamos a una gran movilización para frenar el acaparamiento de tierras y apoyar las luchas campesinas locales.
Luchamos contra la violencia hacia la mujer que es ejercida con regularidad en los territorios ocupados militarmente, pero también contra la violencia que sufren las mujeres cuando son criminalizadas por participar activamente en las luchas sociales. Luchamos contra la violencia doméstica y sexual que es ejercida sobre ellas cuando son consideradas como objetos o mercancías, cuando la soberanía sobre sus cuerpos y su espiritualidad no es reconocida. Luchamos contra el tráfico de mujeres, niñas y niños.
Defendemos la diversidad sexual, el derecho a autodeterminación de género, y luchamos contra la homofobia y la violencia sexista.
Movilicémonos todos y todas, unidos, en todas las partes del mundo contra la violencia hacia la mujer.
Luchamos por la paz y contra la guerra, el colonialismo, las ocupaciones y la militarización de nuestros territorios. Las potencias imperialistas utilizan las bases militares para fomentar conflictos, controlar y saquear los recursos naturales, y promover iniciativas antidemocráticas como hicieron con el golpe de Estado en Honduras y con la ocupación militar en Haiti. Promueven guerras y conflictos como hacen en Afganistán, Iraq, la República Democrática del Congo y en varios otros paises.
Intensifiquemos la lucha contra la represión de los pueblos y la criminalización de la protesta y fortalezcamos herramientas de solidaridad entre los pueblos como el movimiento global de boicot, desinversiones y sanciones hacia Israel. Nuestra lucha se dirige también contra la OTAN y por la eliminación de todas las armas nucleares.
Cada una de estas luchas implica una batalla de ideas, en la que no podremos avanzar sin democratizar la comunicación. Afirmamos que es posible construir una integración de otro tipo, a partir del pueblo y para los pueblos y con la participación fundamental de los jóvenes, las mujeres, campesinos y pueblos originarios.
La asamblea de movimientos sociales convoca a fuerzas y actores populares de todos los países a desarrollar dos acciones de movilización, coordinadas a nivel mundial, para contribuir a la emancipación y autodeterminación de nuestros pueblos y para reforzar la lucha contra el capitalismo.
Inspirados en las luchas del pueblo de Túnez y Egipto, llamamos a que el 20 de marzo sea un día mundial de solidaridad con el levantamiento del pueblo árabe y africano que en sus conquistas contribuyen a las luchas de todos los pueblos: la resistencia del pueblo palestino y saharaoui, las movilizaciones europeas, asiáticas y africanas contra la deuda y el ajuste estructural y todos los procesos de cambio que se construyen en América Latina.
Convocamos igualmente a un día de acción global contra el capitalismo el 12 de octubre donde, de todas las maneras posibles, rechazaremos ese sistema que destruye todo a su paso.
Movimientos sociales de todo el mundo, avancemos hacia la unidad a nivel mundial para derrotar al sistema capitalista!!
Nosotras y nosotros venceremos!!!
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Noticias de la resistencia
domingo, 14 de noviembre de 2010
Convocatoria revista “Debate Público. Reflexión de Trabajo Social”
Revista “Debate Público. Reflexión de Trabajo Social”
CONVOCATORIA PARA LA PRESENTACIÓN DE ARTÍCULOS
La revista “Debate Público. Reflexión de Trabajo Social” es una publicación de ciencias sociales que lleva adelante la Carrera de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, con el objetivo de generar un espacio de debate y difusión de conocimiento social, destinada a la comunidad académica y a los actores del campo de las políticas sociales.
Dentro de este marco nos proponemos revisitar las disputas que construyen lo público, porque advertimos que allí precisamente se encuentra una de las cuestiones centralmente resentidas en tantos años de neoliberalismo sostenido. Y es, sin dudas, lo público estatal una construcción clave pues se juega en su funcionamiento el acceso efectivo a derechos sociales, opera como lugar de construcción de identidades y configura el ámbito donde se desarrollan sistemas de gestión, no siempre identificables fácilmente.
La configuración de lo público en este contexto y las reflexiones que se suscitan nos interpelan desde el Trabajo Social en tanto posible ángulo de interrogación sobre la intervención, pues creemos que en este debate se centran algunas claves para la lectura de las políticas, las instituciones y las prácticas que entablan distintos actores.
Esta publicación se propone entonces divulgar aportes sobre lo público que realiza nuestro colectivo profesional en particular, y las ciencias sociales en general, con la pretensión de aportar a su fortalecimiento.
1. Tema de esta edición: Sectores populares y accesibilidad en el contexto actual
2. Ejes de la convocatoria:
1. Lo público y las políticas
2. Lo público y las instituciones
3. Lo público y las prácticas
3. Plazo para la presentación: 17 de diciembre de 2010
4. Normas de publicación
4.1. Instrucciones generales
Los artículos deberán presentarse en formato papel y digital hasta la fecha establecida en la presente convocatoria (copia impresa en la oficina de la Carrera de Trabajo Social, Santiago del Estero 1029, y copia digital por mail a debatepublico@sociales.uba.ar)
Los trabajos deben ser de mediana extensión (no más de 15 páginas a razón de 3200 caracteres por página, incluidos los espacios y bibliografía) y presentar un desarrollo sustantivo de la problemática elegida.
Los artículos deben ser inéditos y los autores deberán informar si han sido presentados previamente en congresos u otros eventos científicos similares, o si han sido enviados para consideración de otra revista.
La evaluación por parte del Consejo Editorial es de carácter anónimo y no puede ser recurrida o apelada ante ninguna otra instancia de evaluación. Todos los artículos serán sometidos a referato con carácter vinculante, cuyo resultado será remitido a los autores.
El artículo debe presentarse en formato básico a 1,5 espacio, letra estilo Times New Roman, tamaño 12, en hoja A4, con márgenes de 2,5 cm. y con páginas numeradas consecutivamente.
Debe indicarse en el margen superior izquierdo de la primera página el eje al que postula el trabajo.
Por razones de diseño, no se debe usar negritas, subrayado, viñetas ni margen justificado; letra itálica sólo para palabras en otro idioma.
Los autores deben identificarse de la siguiente manera: primer nombre, inicial del segundo (optativa) y apellido/s.
La revista recomienda usar notas al pie sólo cuando la argumentación así lo exija, para evitar una lectura engorrosa del texto.
Los artículos deberán ser acompañados de un resumen del contenido, con una extensión máxima de 20 líneas (1.400 caracteres), y con tres (3) palabras clave correspondientes luego del resumen, y de una carta al Editor con los datos completos del autor responsable y declaración de que todos los autores aprueban la publicación del trabajo.
El contenido de los artículos es responsabilidad de sus autores, la cual no será necesariamente compartida con el Editor.
Una vez finalizado el proceso de evaluación y aceptado el trabajo, se solicitará a los autores y colaboradores una autorización expresa de publicación de su artículo dirigida al Consejo Editorial de DEBATE PÚBLICO. Reflexión de Trabajo Social.
4.2. Referencias bibliográficas
La Bibliografía deberá figurar al final de cada artículo y se ajustará a las siguientes condiciones:
- Libro: Apellido y nombre del autor en minúsculas, año de edición entre paréntesis, título del libro en bastardilla, lugar de edición, editorial.
- Artículo de revista: apellido y nombre del autor en minúsculas, año de edición entre paréntesis, título del artículo entre comillas, título de la revista en bastardilla, volumen, número de la revista, fecha de publicación, páginas que comprende el artículo dentro de la revista.
- Para página WEB la dirección, como por ejemplo: http://www.jstor.org/pss/3467132 y la fecha de ingreso. En caso de que se incluyan cuadros, gráficos y / o imágenes, deberá figurar en el texto un título y numeración: "Gráfico n º 1: x x x x", un espacio en blanco en el que iría el cuadro, gráfico y/o imagen (pero sin colocar), y la fuente: "Fuente: x x x x" (si han sido hechos por el autor deberán decir "Fuente: elaboración propia"). Los cuadros, gráficos y / o imágenes deberán ser enviados como archivos independientes del texto, en cualquier formato que los soporte.
5. Consultas: enviarlas por correo electrónico a debatepublico@sociales.uba.ar
CONVOCATORIA PARA LA PRESENTACIÓN DE ARTÍCULOS
La revista “Debate Público. Reflexión de Trabajo Social” es una publicación de ciencias sociales que lleva adelante la Carrera de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, con el objetivo de generar un espacio de debate y difusión de conocimiento social, destinada a la comunidad académica y a los actores del campo de las políticas sociales.
Dentro de este marco nos proponemos revisitar las disputas que construyen lo público, porque advertimos que allí precisamente se encuentra una de las cuestiones centralmente resentidas en tantos años de neoliberalismo sostenido. Y es, sin dudas, lo público estatal una construcción clave pues se juega en su funcionamiento el acceso efectivo a derechos sociales, opera como lugar de construcción de identidades y configura el ámbito donde se desarrollan sistemas de gestión, no siempre identificables fácilmente.
La configuración de lo público en este contexto y las reflexiones que se suscitan nos interpelan desde el Trabajo Social en tanto posible ángulo de interrogación sobre la intervención, pues creemos que en este debate se centran algunas claves para la lectura de las políticas, las instituciones y las prácticas que entablan distintos actores.
Esta publicación se propone entonces divulgar aportes sobre lo público que realiza nuestro colectivo profesional en particular, y las ciencias sociales en general, con la pretensión de aportar a su fortalecimiento.
1. Tema de esta edición: Sectores populares y accesibilidad en el contexto actual
2. Ejes de la convocatoria:
1. Lo público y las políticas
2. Lo público y las instituciones
3. Lo público y las prácticas
3. Plazo para la presentación: 17 de diciembre de 2010
4. Normas de publicación
4.1. Instrucciones generales
Los artículos deberán presentarse en formato papel y digital hasta la fecha establecida en la presente convocatoria (copia impresa en la oficina de la Carrera de Trabajo Social, Santiago del Estero 1029, y copia digital por mail a debatepublico@sociales.uba.ar)
Los trabajos deben ser de mediana extensión (no más de 15 páginas a razón de 3200 caracteres por página, incluidos los espacios y bibliografía) y presentar un desarrollo sustantivo de la problemática elegida.
Los artículos deben ser inéditos y los autores deberán informar si han sido presentados previamente en congresos u otros eventos científicos similares, o si han sido enviados para consideración de otra revista.
La evaluación por parte del Consejo Editorial es de carácter anónimo y no puede ser recurrida o apelada ante ninguna otra instancia de evaluación. Todos los artículos serán sometidos a referato con carácter vinculante, cuyo resultado será remitido a los autores.
El artículo debe presentarse en formato básico a 1,5 espacio, letra estilo Times New Roman, tamaño 12, en hoja A4, con márgenes de 2,5 cm. y con páginas numeradas consecutivamente.
Debe indicarse en el margen superior izquierdo de la primera página el eje al que postula el trabajo.
Por razones de diseño, no se debe usar negritas, subrayado, viñetas ni margen justificado; letra itálica sólo para palabras en otro idioma.
Los autores deben identificarse de la siguiente manera: primer nombre, inicial del segundo (optativa) y apellido/s.
La revista recomienda usar notas al pie sólo cuando la argumentación así lo exija, para evitar una lectura engorrosa del texto.
Los artículos deberán ser acompañados de un resumen del contenido, con una extensión máxima de 20 líneas (1.400 caracteres), y con tres (3) palabras clave correspondientes luego del resumen, y de una carta al Editor con los datos completos del autor responsable y declaración de que todos los autores aprueban la publicación del trabajo.
El contenido de los artículos es responsabilidad de sus autores, la cual no será necesariamente compartida con el Editor.
Una vez finalizado el proceso de evaluación y aceptado el trabajo, se solicitará a los autores y colaboradores una autorización expresa de publicación de su artículo dirigida al Consejo Editorial de DEBATE PÚBLICO. Reflexión de Trabajo Social.
4.2. Referencias bibliográficas
La Bibliografía deberá figurar al final de cada artículo y se ajustará a las siguientes condiciones:
- Libro: Apellido y nombre del autor en minúsculas, año de edición entre paréntesis, título del libro en bastardilla, lugar de edición, editorial.
- Artículo de revista: apellido y nombre del autor en minúsculas, año de edición entre paréntesis, título del artículo entre comillas, título de la revista en bastardilla, volumen, número de la revista, fecha de publicación, páginas que comprende el artículo dentro de la revista.
- Para página WEB la dirección, como por ejemplo: http://www.jstor.org/pss/3467132 y la fecha de ingreso. En caso de que se incluyan cuadros, gráficos y / o imágenes, deberá figurar en el texto un título y numeración: "Gráfico n º 1: x x x x", un espacio en blanco en el que iría el cuadro, gráfico y/o imagen (pero sin colocar), y la fuente: "Fuente: x x x x" (si han sido hechos por el autor deberán decir "Fuente: elaboración propia"). Los cuadros, gráficos y / o imágenes deberán ser enviados como archivos independientes del texto, en cualquier formato que los soporte.
5. Consultas: enviarlas por correo electrónico a debatepublico@sociales.uba.ar
18/11 - presentación del libro: El avance de la soja transgénica, ¿progreso científico o mercantilización de la vida?
EDICIONES DEL CCC PRESENTA
El avance de la soja transgénica:
¿Progreso científico
o mercantilización de la vida?
Un análisis crítico de la biotecnología en Argentina
Carina López Monja - Carla Poth - Tamara Perelmuter
Prólogo: Héctor Alimonda
Presentación del libro:
Jueves 18 de noviembre
17:00
Biblioteca Nacional de la República Argentina
Agüero 2502, CABA
Participan:
Las autoras (Carina López Monja, Carla Poth y Tamara Perelmuter)
Pablo Sabatino
Patricia Digilio
El avance de la soja transgénica:
¿Progreso científico
o mercantilización de la vida?
Un análisis crítico de la biotecnología en Argentina
Carina López Monja - Carla Poth - Tamara Perelmuter
Prólogo: Héctor Alimonda
Presentación del libro:
Jueves 18 de noviembre
17:00
Biblioteca Nacional de la República Argentina
Agüero 2502, CABA
Participan:
Las autoras (Carina López Monja, Carla Poth y Tamara Perelmuter)
Pablo Sabatino
Patricia Digilio
Etiquetas:
Actividades,
Presentación de libros
jueves, 4 de noviembre de 2010
Charla-debate: hacia una Ley de Identidad de Género
Charla-debate: hacia una Ley de Identidad de Género
El Grupo de Estudios sobre Sexualidades, desde el Instituto Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, se propone generar intercambios entre académicas/os, activistas y público en general para contribuir al debate en torno a la Ley de Identidad de Género. A partir de esta intención, se ha invitado a activistas trans a debatir sobre los distintos proyectos de ley y a presentar en clave histórica los principales logros del movimiento travesti/transexual/transgénero argentino para reconstruir el recorrido hacia el tratamiento parlamentario de la Ley.
Bulnes 1136 (a 20 metros de Av. Córdoba)
5 de Noviembre
14.30hs
× Mesa Nº1: Logros del activismo travesti/transexual/transgénero en Argentina.
Horario: 14.30-16hs
Moderador: Martín Boy (GES)
Panelistas:
Diana Sacayán (Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación)
Daniela Castro (Secretaría de Derechos Humanos y dirigente de la CTA)
Marlene Wayar (Futuro Transgenérico y Directora de El Teje)
Claudia Puccini (Comunidad Homosexual Argentina)
Pía Braudaco (Asociación de Travestis Transexuales y Transgéneros Argentinas - ATTTA).
× Mesa Nº2: Debate sobre los proyectos de Ley de Identidad de Género. Alcances y limitaciones.
Horario: 16.30-18.30.
Moderadora: Aluminé Moreno (GES)
Panelistas:
Lohana Berkins (Asociación de Lucha por la Identidad Travesti - ALIT)
Marcela Romero (Asociación de Travestis Transexuales y Transgéneros Argentinas - ATTTA).
Alba Rueda (100% Diversidad y Derechos e INADI)
Mauro Cabral a confirmar.
El Grupo de Estudios sobre Sexualidades, desde el Instituto Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, se propone generar intercambios entre académicas/os, activistas y público en general para contribuir al debate en torno a la Ley de Identidad de Género. A partir de esta intención, se ha invitado a activistas trans a debatir sobre los distintos proyectos de ley y a presentar en clave histórica los principales logros del movimiento travesti/transexual/transgénero argentino para reconstruir el recorrido hacia el tratamiento parlamentario de la Ley.
Bulnes 1136 (a 20 metros de Av. Córdoba)
5 de Noviembre
14.30hs
× Mesa Nº1: Logros del activismo travesti/transexual/transgénero en Argentina.
Horario: 14.30-16hs
Moderador: Martín Boy (GES)
Panelistas:
Diana Sacayán (Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación)
Daniela Castro (Secretaría de Derechos Humanos y dirigente de la CTA)
Marlene Wayar (Futuro Transgenérico y Directora de El Teje)
Claudia Puccini (Comunidad Homosexual Argentina)
Pía Braudaco (Asociación de Travestis Transexuales y Transgéneros Argentinas - ATTTA).
× Mesa Nº2: Debate sobre los proyectos de Ley de Identidad de Género. Alcances y limitaciones.
Horario: 16.30-18.30.
Moderadora: Aluminé Moreno (GES)
Panelistas:
Lohana Berkins (Asociación de Lucha por la Identidad Travesti - ALIT)
Marcela Romero (Asociación de Travestis Transexuales y Transgéneros Argentinas - ATTTA).
Alba Rueda (100% Diversidad y Derechos e INADI)
Mauro Cabral a confirmar.
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